Un beso entre dos chicas elevó SKAM España al referente que necesitábamos

Aunque con el avance de los derechos LGTBI parezca que la visibilización queer está en su máximo apogeo, todavía falta más igualdad en su representación. Por eso, la relación entre dos chicas que protagonizó la segunda temporada de SKAM España es tan importante

Las generaciones que nacieron a finales de los 80 y mediados de los 90 pueden presumir de ser las primeras en criarse con referentes LGTBI que tenían tramas dignas y no eran ni secundarios ni caricaturas. Por primera vez en la tele aparecían series como Queer as folk o The L Word que presentaban tramas de personas gais, lesbianas y trans sin ningún tipo de burla, simplemente reconociéndolos como seres humanos normales y corrientes, con sus alegrías, tristezas y vidas.

Gracias a estas, los jóvenes LGTBI crecían y entraban en la turbulenta etapa de la adolescencia, en la que se explora la identidad, con personas visibles que pasaban por los mismos procesos que ellos. A diferencia de otras generaciones, por fin tenían referentes en los que identificarse.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Aunque la presencia de los personajes LGTBI ha ido en aumento, todavía siguen relegados a papeles secundarios, dejando que los jóvenes, mientras descubren su identidad, solo se puedan identificar con estos pocos referentes que a duras penas tienen tramas importantes más allá de su orientación sexual. Nunca son los grandes protagonistas.

Y, aunque hay algunas excepciones, todos son en televisiones extranjeras. Es indudable que hay un gran déficit de presencia LGTBI en las series españolas. Por eso, cuando la adaptación hecha por Movistar+ de SKAM se marca una segunda temporada como la que se ha marcado, no hay otra opción que aplaudir hasta que sangren las manos.

Un breve resumen para aquellos que no sepan ni qué es SKAM ni por qué es el referente LGTBI de la generación Z (aunque si has llegado hasta aquí seguramente ya sabes de qué te hablamos): es una serie que se inició en Noruega y que rompía con el esquema típico de serie a través de temporadas. La acción se desarrollaba también fuera de las cámaras. Habían creado perfiles a sus personajes y subían publicaciones que actualizaban su vida. Creaban vídeos, conversaciones de WhatsApp, etc. Era una nueva forma más inmersiva de explicar la vida de un grupo de jóvenes en sus dos últimos años de Instituto.

La etiqueta de referente LGTBI es porque ha apostado por lo queer a lo grande. Cada temporada está explicada a través del punto de vista de uno de los protagonistas principales. En SKAM España, a diferencia del resto de SKAM de otros países, han apostado por una historia que se distancia de la serie original. La segunda temporada la vivimos en la piel de Cris Soto, una chica que, con la llegada de Joana a su vida, se empieza a replantear su identidad sexual.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Spoiler: Joana y Cris acaban juntas. El momento culminante es cuando se besan, en uno de esos besos históricos que marcan generaciones y que en España se pueden contar con los dedos. Y se pueden contar con los dedos porque, de la poca representación LGTBI que hay en nuestro país, la gran mayoría son hombres gais, que son los que poseen mucha más visibilización y normalización dentro del colectivo.

Como explicaba Anabel Alonso, la actriz que dio vida a uno de los personajes abiertamente lésbicos de la tele (Diana de 7 vidas), a FormulaTV: "el papel de homosexual en el cine español sí que tiene una gran trayectoria. En las comedias de los 60 y 70 siempre salía el típico peluquero gay, pero una lesbiana nunca. Las mujeres siempre estamos discriminadas en todo nivel, incluso en ese. El personaje del 'marica' sí que existía, el de la lesbiana no. El personaje de Diana hizo visible el lesbianismo en prime time, además en una perspectiva muy natural: tenía los mismos problemas que todo el mundo, pero simplemente se enamoraba de mujeres. No era un arquetipo, era un ser humano con sus pros y contras, sus suertes y sus desgracias".

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Y este es, precisamente, el mérito de SKAM España con la historia de Cris. Ella es protagonista, ella cuenta su historia. No es la secundaria en la vida de nadie, y sus dramas no solo tienen que ver con su sexualidad. Es un personaje completo, que sufre por sus amigos, su familia, su futuro, y no solo por su identidad. No nace como “cuota”, es decir, no es un personaje que solo sirve para que los productores finjan que les importa el colectivo LGTBI. Es, en resumidas cuentas, un personaje poliédrico cuya condición sexual solo es una de las muchas caras de su historia y personalidad.

Cris no es la única LGTBI de la serie. También está Lucas que, siguiendo el espíritu transmedia de la serie, ha utilizado su canal de YouTube (paralelo a la serie) para exponer su identidad y denunciar la violencia LGTBIfóbica. Un personaje que ha inspirado profundamente a Cris y que ayuda a posicionar SKAM España como uno de los mejores referentes queer para la generación Z.

La historia protagonizada por Cris acabó con la segunda temporada. Pero eso no quiere decir que no vayamos a saber nada más de ella. La serie ya ha renovado por dos temporadas más (la tercera temporada se estrenará en el primer trimestre de 2020) y, aunque ella vaya a ser el hilo argumental, seguro que a través de la vida de los amigxs que protagonicen la próximas entregas, sabremos cómo continua su historia. Puedes ver las dos temporadas completas de SKAM España en su web y en Movistar+.