La Belleza y Obsesión Por La Melancolía A Través De 5 Fotógrafas Únicas

Observar detenidamente a un melancólico es hipnótico. Esa tristeza permanente y difusa es tan magnética que si lo permites y te dejas perder en ella, aunque seas tan solo un mero espectador, puede tragarte y vapulearte como la marea más salvaje. Aquellos fotógrafos con un extra de sensibilidad son muy conscientes de ello y por eso intentan cazar el momento antes de que esa oscuridad lánguida se infiltre en los átomos que contraen y expanden las paredes de su corazón.

Laura Makabresku

Laura Makabresku

Cuervos y criaturas pálidas. Cuervos y criaturas indefensas. Parece que el alma ya ha abandonado por completo las ganas de seguir luchando y se abandona al peligro, sin miedo. La melancolía es más fuerte que la juventud de la protagonista. El imaginario que crea la fotógrafa y artista visual polaca Laura Makabresku con cada instantánea es poderoso y está creando escuela. Cada vez son más los 'seguidores' que buscan la expresión de la melancolía a través de esta perspectiva gótica con tintes oníricos. La fotografía de Makabresku es única. Rechaza imitaciones.


Francesca Woodman

Evita nuestra mirada o, quizás, está demasiado perdida entre pensamientos amargos como para darse cuenta de que miramos. Francesca Woodman es todo un mito y sus fotografías con figuras borrosas y misteriosas son todo un referente para aquellas artistas que intentan capturar las sombras que habitan el alma femenina. Salas ruinosas, espejos resquebrajados... El interior y el exterior melancólico se funden en un universo que respira un oxígeno gótico sin caer en estereotipos. Woodman era un alma atormentada que se quitó la vida a los 23 años y, quizás por eso, supo captar tan bien la melancolía propia y la ajena.


Jaime Johnson

La naturaleza acoge como nadie la melancolía pero en sus fotografías Jaime Johnson no se conforma con mostrar la belleza evidente de lo salvaje sino que se apropia de los elementos de la naturaleza más crudos y explora el alma femenina a través de contrastes y sensaciones violentas. Todos esos sentimientos confusos impregnan las instantáneas de Johnson porque no hace falta comprender cuando la melancolía, con trazas de rabia, se impone.


Maider Jiménez

SILVIA GRAV

A veces la melancolía puede compartirse; quizás es menos asfixiante así. Los ojos de las retratadas lo dicen todo y Maider Jiménez ha sabido captar la esencia de esa tristeza fatigada como nadie en esta fotografía nítida, impecable. Con el alma en los pies comparten la misma mirada perdida y se reparten así el tedio, la abulia, el cansancio de sentir.


Mai Oltra

Pero este sentimiento, que consigue agotar a los más fuertes, no sólo ataca el alma femenina. Sí, las histéricas, las locas, las melancólicas, las desequilibradas con problemas mentales suelen ser siempre mujeres en la ficción tradicional (Emma en Madame Bovary, Ana Ozores en La Regenta...) pero la realidad es muy distinta y por eso Mai Oltra, con un enfoque humilde e íntimo, abre una ventanita para compartir con el espectador ese estado mental asfixiante y castrador que también acecha al género masculino.