‘Away’: la serie de Netflix para los que la película ‘Gravity’ se les hizo corta

El argumento y el ritmo son buenos, pero destaca la ambientación espacial, que es increíble: parece una producción destinada a arrasar en los premios de efectos especiales de los Oscar

Cuando en 2013 salió Gravity, la odisea en el espacio dirigida por Alfonso Cuarón y protagonizada por Sandra Bullock, muchísimos se quedaron con ganas de más. Era una película de una astronauta perdida en el espacio que, durante 90 minutos, te mantenía enganchado en el asiento de la tensión. Y se hacía muy corta. Tanto que, cuando la emitían por la tele, había tweets de “pero si hace un minuto que la empecé y ahora es la 1 de la madrugada”.

Siete años después de su estreno, parece que alguien (el productor Andrew Hinderake, en concreto) escuchó todas estas plegarias y ha decidido crear una serie que sacie esas ganas de más: Away. En total, 10 capítulos de una hora, disponibles en Netflix y con Hillary Swank (Million Dollar Baby) de protagonista, así que 10 horas de odisea espacial que no se hacen largas. La serie, desde su estreno el viernes, ha estado en el top 5 de lo más visto de España.

Sorprende haber escogido el formato serie para una ficción sobre astronautas, ya que suelen quedarse en películas. En parte, debido al elevado presupuesto de crear un entorno espacial que parezca creíble. Se nota que en Away no se ha escatimado en crear una sensación realista de odisea espacial. Como lo describe el crítico de El Periódico, “el diseño de producción y vestuario o efectos especiales son de nivel cinematográfico”.

Por supuesto, diez horas de contenido espacial pueden hacerse muy repetitivas. Por eso, la acción de la serie combina la acción con el drama humano de la Tierra, de aquellos a los que han dejado atrás. En un futuro no muy lejano, Emma Green, la protagonista, es una astronauta que capitaneará la primera misión humana hacia Marte. Las posibilidades de sobrevivir son 50%-50%, así que, antes de marchar, se ha despedido de su hija y su marido enfermo a los que, quizá, nunca vuelve a ver, una realidad muy dura para todos y que, por supuesto, cuesta de gestionar. Y son estas preocupaciones las que entremezclan con la trama de acción espacial, "lo que diferencia esta serie a otras parecidas, porque se mantiene al espectador informado de todo lo que pasa en la Tierra, dando énfasis en el peso emocional de decir adiós a la propia familia, de sobrevivir a las pruebas del espacio y hacer las paces con el hecho de que tal vez nunca regresen mientras lo intentan", añade el diario Perú21.

Quizá estas escenas de drama humano, centradas en cómo las familias y compañeros de los tripulantes viven la incertidumbre y el miedo a perder a sus seres queridos, son demasiado emotivas. Es decir, en medio de una trama de pura acción en un entorno sin gravedad donde hasta el mínimo chispazo puede provocar un accidente a gran escala, volver a la Tierra para descubrir los dramas de un adolescente rompe un poco con esa sensación de constante tensión que conservaba la película de Cuarón. Aun así, la serie vale mucho la pena. Se hace igual de rápida que Gravity y la aventura espacial es muy completa. El ritmo es acertado (la calma, el miedo, la tensión y la ira se van cuadrando bien, no queda nada forzado) y los efectos especiales y la ambientación son geniales, es como ver una gran producción de Hollywood enfocada a arrasar en las secciones de efectos especiales de los Oscar. Aunque sea por la belleza del espacio, toca ver Away.