La atrevida fotografía de Maisie Cousins emula el cuerpo y la sexualidad de la mujer 

Un pétalo, una brizna de hierba, la carne de un glúteo femenino deslizándose entre los dedos de una mano. Todo está envuelto en un brillo que resalta su textura, todo está mojado, todo huele a naturaleza y a sexo, a fusión y a calor. Es el trabajo Grass, Peonie, Bum (algo así como ‘Hierba, Flor, Culo’) de la fotógrafa británica Maisie Cousins que se expone estos días en la galería TJ Boulting de Londres.

Desde que esta joven de 25 años se inició en la fotografía a través de una cuenta en Tumblr, sus fotos no han dejado indiferente a nadie y mucho menos al ecléctico mundillo del arte londinense. Aunque su estilo no es para todos los gustos. “Su aproximación al arte es hedonista y autocomplaciente. Explora el poder, la feminidad, la naturaleza, la tecnología, el cuerpo y la indulgencia”, explica en la escueta biografía de su web.

Para empezar, una de las cosas que ha hecho única la primera exposición oficial de Cousins es que, además de sugerente, será perfumada. Sus instantáneas llevaran el perfume del diseñador Azzi Glasser conocido por sus perfumes de varios miles de euros. “Mi arte no es solamente visual. Estuve trabajando con Azzi durante un año discutiendo sobre las fragancias que nos excitaban, desde esencias de tierra, césped mojado o violetas de Parma”, explicó Cousins a la revista Dazed.

Todo con el único objetivo de convertir la visualización de su arte en una experiencia sensorial e, incluso, sexual. “Siempre sentí que faltaba algo, que se perdía algo cuando el producto final solo existía como fotografía, especialmente porque mi trabajo es realmente una inmersión”, aseguró la artista cuya obra, en el fondo y por chocante que pueda parecer, pretende captar la esencia misma de la naturaleza a través de composiciones naturales que emulan el cuerpo y la sexualidad de la mujer.

“No se puede evitar, todos producimos y emitimos cosas. Estamos hechos para parecer duros pero nuestros cuerpos son blandos. Entidades vivientes, que respiran y segregan. No somos nada refinado, sino una realidad. Espero que el olor les golpee cuando entren en la exposición y que se grave en su memoria cuando salgan”, resumió Cousins. Al final, si su arte se basa en mezclar los sentidos lo mejor sería verlo, olerlo y quizás excitarse. Pero, como no todos vivimos en Londres, al menos ahora ya conoces a Cousins.