La Artista Que Consiguió Borrar La Frontera Entre México Y Estados Unidos

¿Se pueden eliminar los muros que separan los países? Sí. Es lo que ha demostrado la artista mexicana Ana Teresa Fernández, aunque sea una ilusión óptica que sólo dure un rato. Pintar de azul cielo la frontera entre México y los EE.UU. fue su manera de levantar la voz, de mostrar al mundo ese símbolo de la injusticia social que, desde 1998 hasta 2014, ha llevado a la muerte a más de 6.000 personas que intentaban cruzarla. Su manera de recordar a muchos migrantes que pierden la vida en las vallas de diferentes países en todo el mundo.

Pintando barrotes

El proyecto se llamó Borrando la frontera (Erase the border) y lo que hizo la artista fue pintar parte del muro, los barrotes que separan los EE.UU. de México, de cielo y mar, mimetizándolo con el paisaje y causando el efecto visual de que el muro desaparece.

Cuando vivía en Tijuana, Fernández veía como sus compatriotas trataban de cruzar la frontera cuyo muro, dice, existe solamente para los mexicanos. Mediante sus creaciones, además de exhibir su trabajo, pide que se respeten los derechos fundamentales de los migrantes de todo el mundo.

Erase the border empezó en 2011, en Tijuana, y luego continuó en la localidad de Nogales, en Sonora, donde se le unieron, para ayudarla a pintar, organizaciones estadounidenses y mexicanas y vecinos.

Artist Ana Teresa Fern‡ndez, far left, with local and some Arizonians paint the fence in blue color the theme called "Erasing the Border" in Nogales Sonora, Mexico on October 13, 2015.

¿Cómo lo ideó?

"Empecé haciendo muchas performances allí (en Tijuana) alrededor de 2006", cuenta Fernández para la BBC. Actuaciones en las que, por ejemplo, barría la playa para denunciar las acciones políticas que se estaban llevando a cabo en tema de inmigración en aquella zona, en la frontera. Siguió dándole vueltas a esa reivindicación artística durante años, pensando en hacer proyecciones en el muro y otras cosas similares. De golpe, se le ocurrió: ¿por qué no pintarlo directamente? Actuar físicamente en el muro y conseguir que esa reivindicación sea más duradera.

En la gestación de la idea influyó poderosamente la madre de Ana Teresa Fernández. Ella también es artista y cuando su hija se mudó a San Francisco, empezó a fotografiar la frontera entre México y los EE.UU. Cuando Fernández volvía a casa a visitar a su madre, ella le contaba historias de emigrantes que conocía, de familias rotas, de tragedias.

Reflexionaban acerca de lo que supone marcharte de tu país para empezar una nueva vida en otro porque no te queda alternativa o lo que supone ser deportado después de llevar más de 20 años viviendo en EE.UU., algo que le ha pasado a muchos inmigrantes latinoamericanos que, según diferentes leyes estadounidenses que se han ido aprobando, han sido expulsados de lo que ya era su casa y devueltos a su país de origen.

Con todas estas conversaciones, crecía la necesidad de Fernández de levantar la voz contra esta injusticia, hasta que consiguió materializarlo en un proyecto artístico, y usar la pintura como arma. Artistas incansables como Ana siguen creyendo en el innegable poder del arte sobre el cambio social y construyendo, paso a paso, ese 'mundo mejor' del que tanto oímos hablar.