Apuñalar a su amiga fue la única forma de escapar de 'Slenderman'

Bella se arrastraba por una carretera de Waukesha, Wisconsin, aquel 14 de mayo de 2014.

Se desangraba.

Había sido brutalmente apuñalada 19 veces por dos amigas.  Pero después de que sus atacantes la creyeran muerta, logró huir para pedir auxilio y fue encontrada por un ciclista y atendida en un hospital. Las tres tenían 12 años y de por medio no existió ninguna pelea de instituto. Tampoco un caso de bullying que se les había ido de las manos.

Ese intento de asesinato había sido una muestra de devoción hacia algo mayor que ellas. Un ser mítico sin rostro, 'Slenderman'. Esta historia no solo no es ficticia, sino que forma parte de la distorsión de la realidad que internet ha provocado en algunas personas.

El documental de HBO Beware the Slenderman, que se estrena hoy en España, muestra uno de los crímenes más crueles y mediáticos de los últimos años. Cuando la policía encontró a Morgan y Anissa, las supuestas amigas de Payton "Bella" Leutner, estas no mostraron arrepentimiento ni intentaron ocultar lo sucedido. Su apatía era tan clara como su motivación: debía haber un sacrificio de sangre para que Slenderman no atacara a sus familias. Payton debía morir y, así, ellas se convertirían en sus siervas y aprendices.

La figura de Slenderman nace en 2009 como un creepypasta en el portal Something Awful, una página web sobre leyendas urbanas en el que los usuarios suben fotografías, ilustraciones y vídeos creados por ellos mismos. Allí se alimentó la atracción de las niñas por este personaje sin rostro, alto, que viste un traje negro y largo, con tentáculos nacidos de su espalda. Su identidad tiene un doble rasero, considerado un ángel protector de los niños, a los que siempre acompaña, pero siendo a la vez un monstruo testigo de sus desgracias. Un ente rodeado de misterio que se extendió por internet de forma imparable y que dio pie a teorías conspirativas sobre su origen y su simbología. 

Las jóvenes se sintieron especialmente atraídas por este fenómeno debido a su aislamiento social y, en el caso de Morgan, a un transtorno mental que la incapacitaba para discernir lo real de la fantasía. Uno de los profesores de Anissa reconoce en el film que la niña tenía problemas de socialización y que, a menudo, lloraba porque no tenía amigos. Solo se tenían la una a la otra, y Slenderman fue algo a lo que agarrarse y que les daba una razón para seguir.

Con Beware of Slenderman, la directora Irene Taylor Brodsky hace un análisis sobre la percepción que tienen los niños de la realidad en la red y hasta qué punto los límites de los adultos deben imponerse a la sobrexposición de los menores. Los testimonios de los padres de Morgan y Anissa (los de Payton no quisieron participar), junto a los de expertos que ayudan a determinar el estado mental de las niñas y a contextualizar el mito de Slenderman, forman un relato escalofriante de poco menos de dos horas.

VDC Photo Abe Van Dyke

Payton volvió al colegio en septiembre de ese mismo año. Anissa y Morgan, tras dos años de reclusión y muchísima presión social y mediática, siguen a la espera de un juicio que las tratará como a adultas. Mientras tanto, el mito de Slenderman sigue ahí, alimentándose de historias como esta.