La agresión sexual que pasó desapercibida en la película 'El último tango en París'

El pasado viernes 25 de noviembre se celebró el Día Mundial contra la Violencia de Género, una jornada para reivindicar y concienciar al mundo de ese excesivo número de casos de abusos y muertes que suceden en un marco íntimo y familiar, muchas veces sin sospechas públicas previas. En relación a este problema, nos llamó la atención la historia publicada por El Mundo de Alycia, donde se compartía un vídeo de Bernardo Bertolucci, director y guionista de cine, en el que confesaba sin tapujos una agresión sexual en su película El último tango en París. A pesar de que ya han pasado tres años desde esa entrevista al creativo italiano, el relato era bastante desconocido, por lo que desató todo un revuelo en las redes sociales, generando la ira de periodistas, cineastas y público en general.

Corría el año 1972 cuando se estrenó este film protagonizado por Marlon Brando y Maria Schneider, una producción que consolidaba la carrera del cineasta italiano, aunque todavía dirigiría otras grandes películas, como El último emperador o Soñadores. Por su parte, El último tango en París fue aclamada por la crítica y el actor estadounidense conseguió su segunda nominación como Mejor Actor a los Premios Oscar, galardón que había conseguido un año antes con El Padrino. Pero, ¿qué pasó con Maria Schneider?

Mientras la vida continuaba igual para Brando y Bertolucci, ella intentaba convencer al mundo de lo que había sucedido en el rodaje, del pacto que alcanzaron director y protagonista para rodar, sin su consentimiento (ni conocimiento), la famosa escena de 'la mantequilla'. Cuarenta años después -y tras la muerte de Schneider, porque, con ella en vida, nadie corroboró esa humillación sufrida-, su director confesaba en esta entrevista cómo lo había acordado todo con Brando. Tremendas palabras.

Entre algunas declaraciones de Bertolucci, tenemos que destacar las siguientes: “Tras la película no nos volvimos a ver (...) No me arrepiento, pero me siento culpable. No quería que fingiera la humillación y la rabia, quería que las sintiera. A veces, para hacer una gran película y rodar grandes escenas, hay que ser muy frío.” Nadie podrá acusar al director italiano de 'morderse la lengua', aunque sea cuatro décadas después y tras haber mantenido la historia oculta. Con una extraña mezcla de frialdad y pena, Bertolucci habla, incluso, de la repulsa que sufrió Schneider, pero dice no arrepentirse porque, en su caso, el fin ha justificado los medios. Entonces, ¿vale todo por conseguir una obra de arte? Y, en tal caso, ¿lo es esta escena? 

En una entrevista con el Daily Mail Maria dijo en su momento que debería de haber llamado a su agente antes de hacer la escena de la mantequilla (de la que la avisaron minutos antes de grabar) porque no podían obligarla si no estaba en el guión. Pero ella desconocía ese derecho.

"Marlon me dijo: ‘Maria, no te preocupes, es solo una película', per durante la escena, aunque lo que hacía Marlon no era real, mis lágrimas eran reales. Me sentí  humillada y para ser sincera, me sentí un poco violada por Marlon y Bertolucci. Tras la escena, Marlon no me consoló ni se disculpó. Afortunadamente, solo hubo una toma."

Lo cierto es que Maria Schneider afirmó haber vivido una mala época, con problemas psicológicos, después de rodar El último tango en París, pero su versión fue totalmente rechazada y se encontró sin apoyos. Más allá de que, en los años 70, nadie creyera su relato, lo realmente indignante es que, tras la confesión de Bernardo Bertolucci, la turbia historia tras esta escena siga siendo algo desconocido para el gran público. Una vez más, los límites sobre estos abusos en el cine - y fuera de él - vuelven a salir a debate, pero parece que también continuará su impunidad mediática. Marlon Brando murió sin que nadie le reprochara esta escena y el cineasta italiano utiliza su posición de artista para defender un abuso sexual físico y psicológico que, sin duda, marcó para siempre el futuro y, en última instancia, la propia vida de Schneider.