8 cosas que solo entendemos los lloricas

Aquellos que hemos sido de lagrima fácil desde que tenemos uso de razón estamos ya acostumbrados a que sea uno de los rasgos que más nos definen. No es que nos consideremos más sentidos ni más emocionales que el resto, pero sí puedo decir que si ya de pequeños nos llegó antes que a los demás la información de que las lágrimas tienen sabor, de mayores hemos asumido los primeros que si hay que llorar, se llora. Y si no hay que hacerlo, también lloraremos, porque somos así. Pero a veces ser una persona llorica no es como te imaginas.

Damos vida a la expresión “se abrió la caja de Pandora”

Y es que una vez que se abre la compuerta, no hay manera de cerrarla. Podemos haber tenido un día horrible al final del cual nos pasa algo ligeramente desagradable, y eso catapulta todo el líquido que tenemos dentro deseando salir. Aunque hayamos empezado a llorar por un motivo reciente, algo en nuestra cabeza nos dice “Uy, pues ya que estoy también voy a llorar por aquella cosa del mes pasado que me tocó los cojones y por la cual ni reaccioné como es debido. Así que prepárense para hacer rafting en mis lágrimas”.

No eres tú, soy yo

Si nos dices algo muy desagradable en el momento más inoportuno, lloraremos. Si nos dices la cosa más bonita que nos puedes decir en tu vida, nos emocionaremos y lloraremos. Si después de esto, quieres dejar de hablarnos, lo entenderemos, pero lloraremos.

Sí, somos como Pedro y el lobo

El mayor problema de ser alguien “llorica” es que el resto de las personas están tan acostumbradas a vernos llorar que a veces no se nos toma en serio. Dado que nos puede producir el mismo llanto que no queden galletas como que nos haya abandonado nuestra pareja, a veces la gente nos mira como si en realidad no estuviera pasando nada. Porque esta escena y este dramatismo ya les suenan. Y sí, somos conscientes de que a veces somos patéticos, pero ¡mejor eso a estar vacío por dentro!

Hay preguntas asesinas

Si eres de lágrima fácil y además chica, nunca va a faltar la catastrófica pregunta “¿ estás con la regla?” así que al lloro se te añadirá un cabreo monumental para liarla parda al instante. Nunca ha existido una pregunta más contraproducente, porque aumenta la tensión independientemente de la respuesta. Ahí te ahogues en mis lágrimas.

Reiréis, pero no nos venceréis

He de decir que estamos hartos de escuchar contestaciones del estilo de “ tienes que ser más fuerte” o “ no te pongas así por esta chorrada” cuando precisamente los que más lloramos somos los que más fuertes somos ante las situaciones difíciles de la vida. Esas frases no nos ayudan a dejar de llorar, como mucho interrumpen el llanto para poder soltar una contestación borde ante esa mierda de "consejo". Que sí, lo hacemos todo con mucho dramatismo y seremos unos “drama queen” pero como nos desahogamos con la misma facilidad con la que tú aceptas la cookies en una página web, estamos ya haciendo la labor psicológica de soltar la mierda desde que nacimos. Así que ya vendréis llorándonos vosotros.

Somos la contradicción eterna

Somos esas personas en las que la gente se fija en el cine ante una película lacrimógena para ver si ya estamos llorando, pero reconozco que también podemos ser impredecibles. Y es que lo mismo lloramos porque el jefe nos ha gritado por una gilipollez que nos quedamos misteriosamente inmunes ante una película de Bayona. De hecho, si nos hacéis algo malo o se nos muere alguien o consideráis que deberíamos llorar y no está sucediendo, ahí es cuando deberíais acojonaros.

La llorera es terapéutica

Cuando estás acostumbrado a llorar toda tu vida, a veces sientes una presión en el pecho con ganas de salir y tú mismo provocas la explosión. Así que no os extrañéis si nos descubrís una lista de reproducción para depresivos o si nos veis contestar con una rapidez apabullante a la pregunta “¿conocéis alguna película de las de llorar?”. Porque tendremos el Top 5 preparado.

Somos expertos en mezclar lo que tenemos dentro

Somos como un Dj emocional. Con nosotros verás las modalidades de lloro triste, lloro triste con risas sueltas, lloro a carcajada limpia, lloro que no es lloro, que son los padres. Lloro que es cansancio. Lloro profundo, lloro de rabia, lloro con rabia y risas. Y sí, mucho lloro de borrachera. Somos un confeti emocional. Hay que querernos, aguantarnos y sobre todo, quitarnos el móvil cuando nos veáis así.