7 películas de culto con una brutal reflexión social

Sin olvidar nunca que el cine, como otras artes, es una expresión magnífica para generar entretenimiento, su narrativa también puede ser increíblemente potente a la hora de transmitir una historia con mensaje social. Hay ciertas películas de culto que, más allá de su éxito, se han convertido en obras maestras recientes porque la ficción pretendía visibilizar alguna lacra de nuestra sociedad. Introduciendo temas en el imaginario colectivo como las violaciones, transexualidad, terrorismo, drogas, homosexualidad o capitalismo, la idea era reflexionar y aprovechar esa magia cinéfila para lograr entretenerse de manera didáctica.


Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

Corría el año 1980 y Pedro Almodóvar conseguía rodar su primera película, aunque seguía trabajando como administrativo en Telefónica. El talento y la importancia histórica del cineasta manchego debería reivindicarse con mayor frecuencia, sobre todo porque producciones suyas como Todo sobre mi madre, La mala educación o Mujeres al borde de un ataque de nervios han ayudado a normalizar algunos tabúes de la sociedad española.

En Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón disfrutamos de ellas, tres chicas que terminan siendo amigas en un mundo de malos tratos, violaciones, drogas y amaneceres sexuales. Una lluvia dorada de emociones que tuvo un impacto brutal en su momento, trasladando los conceptos de la ‘movida madrileña al poderoso mundo del séptimo arte.


El odio

La historia reciente de los suburbios parisinos siempre ha girado en torno al odio, la intolerancia y la marginación, mostrándose como un ejemplo claro de un trabajo fallido en la inclusión social de otras culturas. Esta película de Mathieu Kassovitz formó un gran revuelo en 1995 por mostrar el racismo y discriminación que se vivía en estas zonas de París, donde tres amigos (un judío, un árabe y un negro) vivían unos continuos disturbios policiales que mezclaban la tensión con una hiriente marginación social.

El odio te hace reflexionar sobre una vorágine de violencia e intransigencia que es sencillamente irracional, ofreciendo una mirada que busca un futuro entendimiento para la integración de diversas culturas.


El club de la lucha

Pocas películas son capaces de superar a las novelas originales, pero el trabajo de David Fincher con el libro de Chuck Palahniuk ha sido alabado y criticado a partes iguales, algo sin duda excepcional. Celebrar las detracciones tiene un sentido, porque es un filme antisistema destinado a darle una hostia en la cara a Hollywood y al capitalismo, a una ciudadanía alienada por un estilo de vida que nos atrapa y consume de manera violenta.

Partiendo de su protagonista, un tipo que encuentra en El club de la lucha su salvación a una vida de mierda. Esta película critica irreverente cómo aceptamos la sociedad, haciéndonos esclavos de las normas sin cuestionarlas.


Requiem por un sueño

Podríamos haber escogido otras películas como El precio del poder o Ciudad de Dios, pero la mirada de Requiem por un sueño sobre las drogas fue tan impactante que invitaba a una profunda meditación. Apabullante de manera visual, en esta ficción de Darren Aronofsky sentimos algo similar a lo vivido en Trainspotting, sumergiéndonos en su reflexión de adicciones y toxicidad, pero, además, está enmarcada en un universo de capitalismo salvaje y dramas familiares.

Tal vez no brille por intentar ofrecer un retrato más realista, pero su magnetismo sí te hace pensar sobre un tema que sigue vigente en nuestra sociedad y te engancha como sus personajes, trágicamente ilusionados por cambiar de vida con métodos peligrosos para su salud.


Laurence Anyways

Aunque en su momento impactaron mucho Boys don’t cry o Tomboy, la transexualidad volvió a ponerse en boca de todos con Laurence Anywaysuna película revolucionaria, provocadora y sincera. Frederique y Laurence viven un amor que empieza a torcerse cuando este último le confiesa haber vivido una mentira durante muchos años, porque es una mujer atrapada en un cuerpo de hombre, provocando en ella una reacción similar a la vista en La chica danesa. Más allá del realismo y la ternura dramática de este filme, su importancia reside en el mensaje: da igual que sea un hombre o una mujer, siempre ha sido Laurence.


Timbuktu

Crear una ficción sobre temas como el fanatismo religioso nunca es fácil y la objetividad parece más destinada a los documentales. Sin embargo, Timbuktu asombra por su inteligencia y claridad, evitando caer en el dogmatismo pero ofreciendo un retrato muy crudo del terror impuesto por los yihadistas en esta ciudad de Mali. Allí donde se prohibió escuchar música, jugar a la pelota o reír, Abderrahmane Sissako elaboró un drama basado en hechos reales que cuesta olvidar, porque su mensaje te hace reflexionar sobre lo absurdo (y muy peligroso) que puede llegar a ser aplicar unas creencias intolerantes de forma extrema, sin importar los derechos humanos del resto.


Carol

Aunque la homosexualidad ya se había adentrado en el cine años atrás con clásicos outsider como Philadelphia o Happy Together, las películas que tratan el lesbianismo no habían ocupado el espacio necesario ni habían contado con grandes estrellas de Hollywood como protagonistas. Cierto que, en 2013, se puso el foco sobre La vida de Adele, pero lo importante en Carol fue tener primero a Cate Blanchett y Rooney Mara en su elenco, aunque también contar una historia sobre el lesbianismo en una época donde no estaba normalizado.

Además, esta cinta evitó el componente trágico a sus personajes y regaló una historia de amor muy veraz, mostrando la dificultad de salir del armario para las mujeres. Encima lo hizo con un filme para el gran público, algo clave en procesos de normalización, porque la cultura es un medio magnífico para abrir debate y replantearnos nuestra mirada sobre ciertos temas sociales.