7 grupos de 'losers' que podrían haber cambiado la historia

En las canciones, las miserias y la falta de glamour de los 'perdedores' están las bases de la historia del rock’n’roll

Losers, perdedores, 'pringaos'. La historia está llena de personajes marginales que por una u otra circunstancia han acabado convirtiéndose en iconos con éxito, y la cultura popular americana ha sabido exprimir el encanto del antihéroe hasta vaciarlo de su esencia. En el rock encontramos signos de esta mitificación en los 90 cuando el movimiento alternativo hizo crecer a gente como Kurt Cobain, Moby o Beck, que con su himno generacional Loser elevó la figura del perdedor a la de ídolo.

Pero mientras las bandas de éxito son la punta del iceberg, el 99% de grupos del underground siguieron en su línea de fracaso, sin mutar a Dioses y sin inmutar al gran público. De ellos quiere hablar el grafista de televisión Benja Villegas, que ha decidido colar en las estanterías del rock la 'falsa biografía' de unos auténticos perdedores publicando el libro ‘ELPASO, a punk story’ (Editorial Bandaàparte). Un grupo de punk chicano en Texas que jamás existió sirve de pretexto para contar una historia humana y musical tan común como ignorada: la del fracaso. Como banda sonora, el autor nos recomienda algunos grupos que son el cimiento de toda una industria, pero que en su momento no se comieron un rosco.

1. Minutemen

En 1984, en plena efervescencia punk en Estados Unidos, este grupo de San Pedro (California) publicó una canción titulada 'Corona'. La carrera de este trío duró poco, y se truncó cuando cinco años más tarde murió su cantante y guitarrista en un accidente de furgoneta en una de sus giras autogestionadas. La banda se hizo un nombre en el underground estadounidense y se convirtió en uno de esos "grupos de culto desconocidos" que deleitan a unos pocos. Los dos miembros supervivientes tuvieron que esperar 16 años para disfrutar de la explosión de su canción Corona, cuando el programa Jackass de MTV la utilizó en 2000 como sintonía principal.

2. Mission Of Burma

Si hay un grupo dentro del indie americano que podría encarnar la etiqueta 'loser' desde el punto de vista del visionario que se adelanta a su tiempo, ese sería Mission of Burma. La banda de Boston (Massachussets) publicó su único largo en 1982 y se separó un año más tarde con la sensación de fracaso como principal motivo. Dejaron como legado esta especie de hit titulado That's When I Reach For My Revolver, que cualquier grupo actual habría querido firmar hoy mismo. Músicos de la talla de Moby o Graham Coxon (guitarrista de Blur) han versionado esta canción, aumentando la popularidad del grupo hasta hacerlos volver a la actividad en 2002.

3. The Vaselines

The Vaselines fueron un dúo de indie pop escocés formado en el '86 por Eugene Kelly y Frances McKee. Tuvieron una corta y a penas exitosa carrera de cuatro años en la que editaron poco más de tres referencias. De entre sus pocos seguidores es imposible no destacar al mártir del grunge e icono del rock de los 90, Kurt Cobain. El cantante de Nirvana descubrió al grupo de Edimburgo y llegó a hablar de ellos como su banda favorita de todos los tiempos. Quizá por eso, se encargaría de versionar hasta tres de sus temas, como este 'Jesus doesn't want me for a sunbeam'. Después de la fama que les dio la influencia de Cobain, el dúo se reuniría hasta tres veces en los siguientes años.

4. Ednaswap

Fijo que no puedes calcular cuántas veces en los 90 escuchaste en la radio Torn de Natalie Imbruglia. Pues resulta que uno de los hits más populares de la cantante es una versión, y no un original. Los primeros en publicarla fueron la fracasada banda de rock alternativo Ednaswap, un par de veranos antes de su explosión comercial. El grupo californiano sobrevivió seis años en la era post-grunge (1993-1999) sin pena ni gloria, y como premio de consolación sus miembros pueden colgarse la medalla de haber escrito una de las canciones más radiadas del pop.

5. Death

Si intentaras vender esta historia para una serie, nadie te la compraría por inverosímil. En la Detroit del soul y de la mítica discográfica Motown, tres hermanos afroamericanos montaron un grupo de punk antes incluso de que existiera el género. Era 1971, y con un nombre tan difícil en esa época como Death, se deciden a grabar y autoeditar sus canciones en tiradas de singles de máximo 500 unidades. Se desintegraron en el más absoluto anonimato en 1977 pese a publicar canciones tan potentes como 'Politicians in my eyes', y el resto de su historia la puedes ver en un exitoso documental de 2013, A Band Called Death.

6. Sixto Rodríguez

La biografía de 'perdedor' de la música más digna de Hollywood es la de Sugar Man. Esta canción tituló uno de los mejores documentales musicales de la historia, ganador de entre otros el Bafta y el Oscar, cuenta la rocambolesca historia de Sixto Rodríguez. El músico hijo de inmigrantes mexicanos trató de hacerse un hueco en la música americana en finales de los 60 y principios de los 70.

Después de grabar un par de discos sin repercusión alguna, su sello lo despide y echa el cierre. El bueno de Sixto decide dejar la música, pero sus canciones poco a poco se van haciendo populares en países como Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia. De hecho, no se enteró de la magnitud de su fama en Sudáfrica hasta finales de los 90, cuando realizó su primera gira y lo petó.

7. The Moldy Peaches

Adam Green y Kimya Dawson son dos músicos con humildes pero estables carreras musicales en EEUU. Antes de sus proyectos en solitario, los dos artistas compartieron una banda 'loser' con ganas y orgullo, The Moldy Peaches, abanderados del movimiento anti-folk y el 'menos es más'. Tres años después de haberse separado, el dúo vio como la inclusión de su canción Anyone Else But You en la banda sonora de la película Juno los catapultó al éxito absoluto.

BONUS TRACKS: FICCIÓN

Llewyn Davis

La ficción es un entorno perfecto para los músicos frustrados. Una de las mejores historias de perdedores en la música es la de Llewyn Davis, Interpretado por Oscar Isaac en esta película de los hermanos Coen. Cuenta las peripecias de un cantautor en busca de éxito en la escena folk de Nueva York en los 60, y aunque Davis es un personaje ficticio, la historia está inspirada en la autobiografía del músico de folk Dave Van Ronk. Llewyn no necesitó ser real para dejar temas tan brutales como este 'The Death Of Queen Jane'.

ELPASO

Llegamos al catalizador de esta lista, un grupo ficticio de protogrunge chicano que (no) nació a finales de los 80 en El Paso, Texas. Como parte de un proyecto multiformato, que incluye también el libro y (próximamente) un documental, Benja Villegas hizo un viaje de 4000km por el sur de EEUU para entrevistar a grandes y pequeños de la música, y se puso a componer y versionar temas que puedes escuchar en Spotify.

De este aventura nace por ejemplo Caverns of Sonora, un homenaje unas cuevas de las que se enamora el protagonista del libro. En las estalactitas bajo tierra, que lo hipnotizan, él ve las lágrimas del mundo underground a punto de ser engullido por el mainstream. Este grupo es un paradigma de las bandas 'losers' y una representación de la propia escena de esta ciudad, donde probablemente haya habido muchos ELPASO.