7 cafeterías que las personas románticas deberían visitar al menos una vez

Con el frío, el viento gélido y el termómetro casi a bajo cero, pocas cosas sientan mejor que un café, un té o cualquier bebida caliente en un lugar encantador. Sentir cómo recorre tu cuerpo, cómo te va calentando por dentro... Ese hormigueo es ya, en sí, un regalo que sólo se puede disfrutar en invierno. Pero si además le añadimos un escenario cuidado y acogedor, el plan termina de redondearse. Da igual que seas un romántico o que tu corazón sea frío como el hielo; estas cafeterías harán que dejes de añorar el calor del verano.

Cup & Cake (Barcelona)

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Además de un delicioso café, dicen que Cup & Cake  hace honor a su nombre y sirve los mejores cupcakes de la ciudad. Es sencilla, luminosa y combina a la perfección los tonos blancos y la madera clara, con mesas corridas, sillas, taburetes y puffs. Diferentes ambientes en un solo espacio para que te sientas en casa, siguiendo la filosofía de las abuelas: "todo hecho a mano y a fuego lento, con pasión y mucho cariño". También promete hacer que viajes sin levantarte de la mesa; gofres, hummus y sandwiches del mundo ideales para acompañar con una buena taza de café y una conversación mientras ves pasar a la gente desde cualquiera de sus enormes ventanales.


Mur Café (Madrid)

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El Mür Café ha conseguido recrear el ambiente especial de cualquier bar al estilo british con un toque rústico-industrial: una romántica chimenea, sillones tipo chester, una enorme mesa fabricada con materiales de derribo y, cómo no, paredes de ladrillo pintado que lo hace incluso más bucólico. El café es delicioso y sus tartas, tanto dulces como saladas, todavía más. En una plaza casi escondida cerca de la bulliciosa Plaza de España, la de Cristino Martos, se llega a un lugar donde reina la más silenciosa quietud. Un consejo: elige cualquiera de sus mesas pegadas a las ventanas para poder distraerte con el ir y venir de la gente.


Slow Café de Mandarina Garden (Alicante)

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Ideal para los que se resisten a dejar su niñez en el olvido y quieren sentirse, al menos por unas horas, como Peter Pan. Lo avisan en su web: Slow Café es "el lugar donde vive la imaginación". Y es cierto; nada más entrar, encuentras un escenario inspirado en las casitas de muñecas. Las paredes son de colores y las tartas parecen parte del mobiliario. Un lugar perfecto para dejar en la puerta los problemas de los adultos.


Café Clock (Marrakech)

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Marrakech es sinónimo de caos. Cientos de turistas y vendedores coinciden cada día en La Medina y en la Plaza de Jemaa el-Fna, paseando entre puestos de comida y de recuerdos. Por eso, al menos durante un rato, apetece descansar en un lugar tranquilo. Ese es el Café Clock, un remanso de paz donde parece que no pasan las horas, a pesar de su nombre. Un buen escondite para recargar las pilas antes de perderte por el Zoco.


Café Ziferblat (Londres)

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En una cita romántica todos sabemos que el tiempo se detiene, así que ten cuidado si eliges el Ziferblat para encontrarte con tu pareja porque te puede salir caro. Su propuesta es muy singular: el café en este local londinense es gratis, y los camareros calculan tu cuenta en función del tiempo que inviertes en bebértelo. Como si estuvieras echando dinero en un parquímetro, en el Ziferblat pagas por minutos, no por consumiciones. Cada minuto vale entre 3 y 5 céntimos de euro, así que tú decides lo que te quieres gastar... en función de tu capacidad para beber más o menos rápido. Aunque si te enamoras tanto de este lugar como nosotros, no te importará hipotecarte por él.


Pudding (Barcelona)

Si amas el mundo de fantasía de Alicia en el país de las maravillas, este lugar va a llevarte allí por un rato. Los libros, las tartas y sus tazas de colores te envolverán, creerás que estás soñando (igual que Alicia) y te dará igual si el tiempo se escapa o no. La zona para niños, con setas gigantes y juegos, te llamará a gritos, pero contente, hay mucho que comer y beber arriba. Un rincón donde la palabra 'encantador' cobra el doble de sentido en medio del bullicio de la capital catalana. 


Maison Geney (Marsella)

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Aunque París tiene la fama de contar con los cafés con más encanto, Marsella no le tiene nada que envidiar. Esta ciudad del sur de Francia tiene varias cafeterías que enamoran, aunque hay una que destaca sobre el resto: Maison Geney. Situado a las puertas del famoso barrio de Le Panier, este local fundado "con amor", según sus dueños, tiene un ambiente tranquilo y acogedor, pensado para que salgas de allí con una sonrisa que tarde días en desaparecer.

Crédito de la imagen: background-pictures.picphotos.net