6 libros eróticos para leer (y disfrutar) debajo de una buena manta

La literatura tiene la capacidad de provocar sensaciones corporales a base de detalles y una mezcla entre atmósferas sensibles y picantes

“Se está encendiendo en mis pechos una hoguera. Es el pálpito de la noche, hoy está que revienta. Me surge entonces una rosada y cálida humedad entre los muslos: ábreme, descúbreme, toca la miel, trágala”. Así podría empezar un relato erótico, ciertas imágenes abstractas nos llevan a un espacio de deseo y excitación provocado solamente por el uso de las palabras. Los detalles y la descripción casi exacta de los movimientos, las sensaciones, los flujos corporales y los encuentros íntimos pueden llevar al lector a una sensación de fogosidad y acaloramiento tales como las que enciende cualquier beso bien dado. Ese tipo de beso que, en conjunto con las manos, puede derivar en una noche de sexo desenfadada y apasionante.

1. Henry Miller – Trópico de Cáncer

Archivo personal

“Elsa está sentada en mis rodillas. Sus ojos son como ombligos diminutos. Miro su enorme boca tan húmeda y brillante y la cubro con la mía (…) y después un azote en el culo con el extremo de una cuerda”. Trópico de Cáncer de Henry Miller es una de las novelas más importantes del autor estadounidense. El texto es célebre por sus perfectas descripciones sexuales y este es uno de los motivos por el que quizás no exista erotismo en sus palabras. El relato va moviéndose —aunque no de forma exclusiva— en detalles explícitos de las relaciones sexuales de cualquier tipo del narrador. Es más, el sexo descrito en Trópico de Cáncer es sucio, obsceno, maloliente y hasta, en ocasiones, incómodo por el contexto y la forma.

2. Elizabeth McNeill – Nueve semanas y media  

A la izquierda Mickey Rourke y a la derecha Kim Basinger, protagonistas de la película basada en el libro 'Nueve semanas y media'

Elizabeth McNeill es el seudónimo de la escritora Ingeborg Day. En este libro se narra la historia sadomasoquista que vivió la autora años atrás. Su seudónimo no consiguió mantenerla en el anonimato y, tras unos años de rumores que daban por hecho que Day era la autora real, a la edad de 70 años la también editora acabó suicidándose ya que su carrera habría quedado marcada por esta historia. “La primera vez que nos acostamos, me sujetó las manos detrás de la cabeza. Me gustó. Él me gustaba”, comenzaba la novela. En el año 1986 se estrena la película basada en el libro protagonizada por Kim Basinger y Mickey Rouke. La historia es turbia, casi pornográfica, inquietante, intensa, sombría y que va intercalando el deseo y la pasión en un juego constante de dominación y humillación.

3. Asa Akira – Solo para adultos

A la izquierda la versión del libro en castellano, a la derecha la edición en inglés

La actriz pornográfica de ascendencia oriental que siempre ha tratado —su trabajo lo confirma— el sexo sin tabúes, abre las puertas a lo que sería el backstage del cine erótico en este libro. El relato, explicado a través de 18 historias interconectadas, habla sin prejuicios sobre cómo es intercalar la carrera profesional con la intimidad: los deseos de ser madre, la familia o la pareja. Atraída desde adolescente por una curiosidad sexual que la lleva a cumplir deseos y fantasías, observa que su lugar está dentro del cine para adultos.

4. Pauline Réage – Historia de O.

TusQuets

Dolor y placer podrían ser la base de este libro escrito por Pauline Réage (seudónimo de la autora Dominique Aury). “Le hicieron dar la vuelta. Sentía el calor en la espalda. Una mano le oprimió un pecho y una boca le mordió la punta del otro. Ella perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, ¿qué brazos la sostenían? Mientras, alguien le obligaba a abrir las piernas y le separaba suavemente los labios vaginales. Unos cabellos el rozaron el interior de los muslos. Oyó decir que había que ponerla de rodillas. Y así lo hicieron”. Publicada en 1954 cuenta la historia de ‘O’ que, por un loco amor a su amante, ingresa en una fraternidad sadomasoquista donde se convierte voluntariamente en objeto sexual.

5. Charles Bukowski – Mujeres

Compactos Anagrama

Maratones sexuales y muchísimo alcohol. Esta historia cuenta las aventuras de Henry Chinaski (alter ego del autor) y su camino hacia el enamoramiento, precedido por relaciones de sexo sucio casi siempre con mujeres jóvenes, otras solteras o separadas escritas de forma directa y explícita. El personaje, que habla en primera persona, se siente dominado por su apetito sexual que lo llevan a relacionarse con estas numerosas mujeres que, en ocasiones o son prostitutas o están desequilibradas y/o enfermas . En mitad de sus descubrimientos promiscuos aparecen otras amantes despechadas, embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

6. Alberto Manguel – Las puertas del paraíso, antología del relato erótico

Alianza Editorial

Esta antología podría ser una de las formas de navegar por la literatura erótica, una especie de guía con la que llegar a otros autores que no son —al menos no esencialmente— referentes de este estilo. Alberto Manguel reúne a autores como Anaïs Nin, Robert Coover, Ian McEwan, Adolf Muschg, entre tantos otros. Los relatos mezclan pornografía con sentimientos altamente sensibles: situaciones donde domina el miedo o donde será la política, la educación o la religión las que censuran a los protagonistas. De esta manera el erotismo busca la manera de escapar a través de formas aún más atrevidas y apasionantes: los objetos de deseo cambian y se adaptan según el contexto. Se trata de un manuscrito que puede ser una manera de empezar en el universo de este género literario que, en su mayoría, ahora cae sobre libros más mainstream como Cincuenta sombras de Grey o Las edades de Lulú.