5 Pizzerías Por El Mundo Que Te Llevarán Al Cielo Gastronómico

La pizza es un arte que ya ha dado la vuelta al mundo varias veces. La creó, a finales del siglo XIX, un tal Raffaele Esposito en un pequeño restaurante napolitano (Port’Alba). Y fue precisamente allí donde la pizza comenzó un larguísimo viaje por la gastronomía mundial, recorriendo de norte a sur y de este a oeste. Cuántas gracias le hemos dado a este señor por su gran invento. Pero la vida da muchas vueltas y, por supuesto, este sabroso bocado italiano ya tiene versiones en todos los rincones del Planeta. ¡Que tiemblen los italianos! 

Pizza made in Castilla La Mancha

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Desde Nápoles hasta la localidad de Tomelloso (Ciudad Real) hay unos cuantos kilómetros. Pero no te dejes engañar por los tópicos, quién diría que el título de mejor pizza del mundo se lo ha llevado hasta en 5 ocasiones un chef castellano manchego. Pero no es que a este señor le quieran mucho en su casa. El premio no es fruto de ningún concurso local, ni siquiera español, sino de una asociación italiana que ha considerado varias veces que su pizza es inigualable en el mundo. La fama de Jesús Marquina es tal que incluso le han rebautizado en Italia como el dottore Marquinetti.

Viendo que su restaurante Marquinetti se le quedaba pequeño, este cocinero decidió mudarse a Madrid y abrir Kilómetros de pizza. Su secreto, además de los ingredientes, es que deja fermentar la masa durante al menos 72 horas y quitarle los carbohidratos para que sea más ligera. No dejes de probar la pizza Rolling (en honor a los Rolling Stones) con guacamoles, cebollino y salmón o la de setas con crema de calabaza y mortadela trufada.

Pizza napolitana con un toque parisino

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Si pusieras en marcha el GPS para encontrar la mejor pizza de Francia, el navegador te llevaría directamente al restaurante parisino Il Campionissimo. Muy cerca del Hotel de Ville (Ayuntamiento) se esconde una de las pizzerías con más fama de la ciudad, y se lo ha ganado. Su leimotiv es acabar con las pizzas industriales y por eso en sus elaboraciones cuidan cada detalle: creen que la masa es la clave del éxito, pero no la única.

En esta pizzería francesa cocinan productos de la tierra pero sin perder la perspectiva italiana, decoran las pizzas como si fueran cuadros y los hornean con amor hasta que la obra de arte esté en su punto. La más solicitada es la pizza Arlecchino, con rúcula, jamón ahumado y un toque de foi gras. Y de postre... pizza con fresas o de chocolate.

Pizza con sabor porteño

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La herencia italiana está presente en Argentina, aunque con diferencias insalvables y sus detractores y amantes. La pizza en Buenos Aires se come a lo grande, sin contemplaciones, con cuchillo y tenedor. Son bastante más gruesas que las italianas (puede alcanzar los 2 centímetros de grosor), con más ingredientes mezclados, a veces le echan salsa por encima y suele tener más queso que la típica romana o napolitana. Dicen que El Cuartito es el templo de la verdadera pizza porteña desde 1934. Por ejemplo la fugazzeta rellena de cebolla, jamón y mozzarella. Y si puede ser con un poco de vino Moscatel, mucho mejor. Es el maridaje perfecto.

Fusión italo-neoyorquina

pizza-lombardis-codigonuevo | Gabi Porter

Se puede decir que la pizzería más antigua y auténtica de Nueva York es Lombardi´s, y ya forma parte de la historia de la ciudad, y se forman largas colas para conseguir mesa. La decoración de este lugar no ha cambiado demasiado desde su creación, allá por el año 1905. Conserva sus mesas de madera, los típicos manteles de cuadros rojos y blancos y un estilo neoyorquino con tintes italianos que atrae cada año a miles de turistas de todo el mundo. En este caso, te recomiendo insistentemente que pruebes la pizza de albóndigas. No falla. Eso sí, quizá no vuelvas a estar satisfecho jamás cuando pidas pizza al volver a casa. Ya sabes lo que dicen: las comparaciones son odiosas.

Lahmacun, la pizza turca

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El lahmacun una versión muy especial de la pizza, quizá la más enrevesada. Es una pizza sin queso y tan fina que se puede enrollar. La peculiaridad de la receta es que, en vez de queso, la masa va cubierta con una capa importante de cordero mechado o carne picada. El auténtico lahmacun turco está elaborado con harina de maíz y lleva pimiento rojo, comino, guindilla, cilantro, limón y pimentón. La encontrarás en prácticamente todos los restaurantes tipo kebab de Turquía.

Mi recomendación es que lo pruebes en el restaurante Ortaklar Kebap Lahmacun de Estambul, porque lo cocinan con mucho mimo en un enorme horno de leña y hay muchos menos turistas que en el famoso Sultanahmet.