5 películas imprescindibles que Hollywood transformó en auténticos truños

Es bien sabido que en Estados Unidos antes de doblar una película o verla subtitulada —dios les libre, que para algo son el ombligo del universo cinematográfico—, hacen lo que se llama un remake. Vamos, que vuelven a rodar la película en inglés con toda su parafernalia hollywoodiense e intentan, de alguna forma, adaptar una historia con una idiosincrasia propia a su cultura de masas. En general, el resultado se mueve en una escala que va de 'prescindible' a 'cagada total'. Suelen ser películas descafeinadas, una sombra de la original o, en el mejor caso, una copia bien hecha. Casi siempre.


1. Ringu (Hideo Nakata, 1998, Japón)/The Ring (Gore Verbinski, 2002)

El terror japonés se convirtió en un fenómeno mundial gracias a esta película donde Sadako atraviesa la pantalla de tu televisión para matarte tras ver su vídeo. En la versión yankee Sadako se convirtió en Samara y la periodista que investiga los hechos adquirió la cara de Naomi Watts. Si no la habéis visto, no hace falta que la veáis. No es que sea mala, es que es una simple copia que no da el mismo miedo ni de lejos.

Aunque Samara nos mire con intensidad a través de esa mata de pelo negro mientras se contorsiona nunca va a horrorizarnos tanto como Sadako. Da igual que importen al director desde Japón como sucedió con Takashi Shimizu para el remake de La Maldición (2002). Se siente, sin el pack completo la cosa 'no chuta'. Hay algo esencialmente terrorífico en las películas japonesas, tanto en las propias historias como en la forma de abordarlas, que te hace sentir y creer el horror que ves. Un ‘no-sé-qué’ que a los occidentales se nos escapa.


2. Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997, España)/Vanilla Sky (Cameron Crowe, 2001)

En el 2001 le tocó pasar por el cuchillo a la segunda película de Alejandro Amenábar en uno de esos casos de 'cagada total'. Abre los ojos, aunque con un guión lioso y algo pretencioso, es una historia de intriga asfixiante y oscura dirigida con gran talento. Todo en ella, la música, su atmósfera, el rostro desfigurado DE VERDAD de Eduardo Noriega la convierten en una película de género muy digna que además supuso un salto de gigante para nuestro cine.

Sin embargo, el director de Jerry Maguire le echó cinco terrones de azúcar y la convirtió en "Cielo de vainilla"—sin comentarios—, despojándola de todo lo que la hacía interesante. Eso sí, no contento con copiar las escenas, calcó hasta los diálogos, pero en versión comedia romántica. Después, puso a su chico maravilla a sonreír mucho y a angustiarse lo justo —porque Tom Cruise no se angustia— y venga, homicidio fílmico.


3. Oldeuboi (Park Chan-wook, 2003, Corea del Sur)/Old Boy (Spike Lee, 2013)

El Old Boy de Spike Lee es un ‘quiero y no puedo’ con alguna que otra virtud. Un intento loable de adaptar, en vez de copiar, una película de culto a nivel mundial. Como buen autor, Lee incluye algún cambio, como el epílogo, que añade penitencia y crueldad a la historia del protagonista y consigue que los fans de la peli coreana no queramos desechar el remake por la vía rápida. La verdad es que está bien hecho y ofrece una estética atractiva.

Sin embargo, las acciones que se suceden resultan menos creíbles sin el componente asiático y su violencia contenida y poética, sin ese ADN coreano que 'te saca' un WTF continuo ante las reacciones de los personajes. De hecho, algunas de las las escenas más perturbadoras —el pulpo, por dios— han desaparecido o han perdido mecha. Además, Spike Lee ha enrevesado demasiado los motivos del villano para encerrar al protagonista en el intento de generar un paralelismo con el giro final que tampoco hacía falta. Si no se hubiese hecho tampoco pasaba nada.


4. Låt den rätte komma in (Tomas Alfredson, 2008, Suecia)/Let me in (Matt Reeves, 2010)

Let the right one in es una película de vampiros que no es de terror, sino de amor —no, no es Crepúsculo—, situada en un pueblo de Suecia engullido por la nieve. Sin embargo, la atmósfera de su remake es más propia de una película de terror que de la historia intimista de la que verdaderamente trata la película. Una copia adulterada con un poco más de sangre, acción y CGI. Aunque realizada con buen gusto y de forma efectiva, no llega a la categoría de adaptación que pretende ser.

La versión original fluye con una naturalidad perversa entre la decadencia de ese pueblo escandinavo aislado. Es un drama que prescinde de la tensión dramática de una peli de terror y de sus efectos, ya que ni pretende ni necesita recordarnos que la niña es un vampiro. Además, ¿qué es ese desorden temporal al principio de la película? Otra decisión efectista que va en contra de la naturaleza, la originalidad y el encanto de esta historia. En resumen, 'sin más'.


5. Infernal Affairs (Andy Lau, 2002, Hong Kong)/The Departed (Martin Scorsese, 2006)

Dijimos "casi siempre" por alguna razón, porque tiene que existir la excepción que confirme la regla. Aquí conocida como Infiltrados y protagonizada por Leo Dicaprio, Matt Damon y Jack Nicholson, The Departed es más que una verdadera adaptación, es una adaptación magistral. Toma prestada una brillante línea argumental ambientada en las tríadas hongkonesas y la traslada a la mafia irlandesa de Boston. Después, la llena de acciones y matices nuevos, escenas magistralmente dialogadas y la remata con unos personajes mucho mejor desarrollados y relacionados entre ellos.

Además, la película original que ojo, es una gran película, deja bastante que desear a nivel de realización y banda sonora, ambas con un aire a telefilme 'cutrillo' de los 90. A nivel técnico, basta con decir que Scorsese se limita a obrar su magia y compone una obra total. Resultado final: Oscar a mejor película, director, guión adaptado y montaje.


Bonus track. Intouchables (Olivier Nakache, Eric Toledano, 2011, Francia)/The Intouchables (Simon Curtis)

La historia de amistad entre un paralítico blanco de clase alta y su cuidador negro fue un exitazo de taquilla en Francia y medio mundo. Su remake está todavía en fase de producción y lo más llamativo es que el paralítico va a ser interpretado por Bryan Cranston, ya sabes Walter White, el mítico Heisenberg de Breaking Bad. Huele a copia innecesaria tirando a 'truño' desde aquí. En fin, habrá que esperar a que salga para rajarla aunque creo que más de un@ se quedará bien a gusto.