5 películas de amor para ver en pareja que no son las típicas comedias románticas

No hay que ser ningún genio para darse cuenta de que nos gustan las películas románticas por su proximidad. Aunque nos duela, no somos ni gángsters de Scorsese, ni espías, ni piratas. Más bien somos personas normales con problemas anodinos, entre los cuales el miedo al rechazo se lleva la palma. Entonces, no es de extrañar que ver nuestras preocupaciones cristalizar en las carnes de otro nos resulte terapéutico, casi catártico.

No obstante, el romance — y su contrapartida ligera, la comedia romántica— es también uno de los géneros más plagados de clichés y estereotipos: algunos más triviales, destinados a apuntar a la risa fácil del público más familiar, otros más graves y ofensivos, como la representación que desde la ficción se hace de ciertos tópicos de la vida cotidiana. Así que nos hemos propuesto hacer una pequeña lista de películas que se desvían de los derroteros más habituales en el cine romántico para explorar vías más originales.

Chungking Express (Wong Kar Wai, 1994)

Wong Kar Wai es uno de los maestros indiscutibles del género. El realizador de Deseando amar firma aquí un díptico, conformado por dos relatos independientes sobre lo difícil que es amar en una ciudad tan desenfrenada como Hong Kong. A medio camino entre el thriller policiaco, el melodrama y la nouvelle vague, esta cita indispensable está dotada de un pulso vibrante y melancólico, de un reparto rebosante de carisma y un hilo musical repleto de temas pop (no en vano es una de las películas favoritas de Quentin Tarantino).

El apartamento (Billy Wilder, 1960)

Un clásico del género a manos de una de las figuras más geniales del cine clásico  (autor de Con faldas y a lo loco o El crepúsculo de los dioses). Narra el encuentro entre un oficinista solterón, al que sus jefes utilizan como tapadera para sus aventuras, y una ascensorista despechada por un pez gordo. Su mezcla de sátira y personajes desubicados la convierten en un film agridulce pero memorable, con un dúo formado por los tótemicos Jack Lemmon y Shirley MacLaine. A modo de anécdota, el final alternativo de Viridiana que Buñuel tuvo que rodar para evitar la censura está en parte inspirado en esta película.

Hierro-3 (Kim Ki-duk, 2003)

Su director quizá os suene por la conocida Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera. Se trata de una de las figuras más dotadas para la poesía dentro del cine surcoreano, y eso se refleja en esta historia sobre cómo la vida de una mujer maltratada da un vuelco con la aparición de un extraño asaltador de casas. Un relato lírico y minimalista sobre el deseo de desaparecer, que requiere un visionado paciente debido a sus prolongados silencios, pero que recompensa gracias a su tono sutil, equilibrado y por momentos cercano al zen.

Castaway on the moon (Lee Hey-jun, 2009)

Película que, al igual que en El apartamento y Hierro-3, retrata el romance entre dos inadaptados y hasta aquí las similitudes. El argumento de esta cinta de Corea del Sur es tan inverosímil que tratar de darle una sinopsis sería inútil. Digamos simplemente que es una comedia muy ácida, que traza una fuerte crítica al sistema capitalista y a la obsesión por las redes sociales, pero que en el fondo apela a la empatía que podamos sentir por dos personajes un poco marcianos. También es la muestra de cómo la comunicación, en ocasiones, puede trascender la distancia e incluso las palabras.

Trilogía Antes de... (Richard Linklater, 1995-2013)

Hace unos años, el film Boyhood fue noticia por ser resultado de un rodaje de doce años. Su realizador, sin embargo, ya había experimentado con este formato antes: esta trilogía es el retrato de una pareja a lo largo de dos décadas, con cada película tomando lugar durante unas pocas horas en una ciudad europea icónica. Su sencillez y rotundidad reside en sus dos principales armas: un guión inteligente, de tono realista, y el magnífico tándem interpretativo de Ethan Hawke y Julie Delpy, que ponen en escena un duelo entre diferentes escuelas de actores.