5 Fiestas Brutales Que Disfrutar Antes De Los 30 (Y Después También)

¿Sabíais que en un pueblo de Granada celebran la Nochevieja en verano? ¿Que en Molinaseca (León) te calan de arriba abajo o que en Yecla (Murcia) hay unas fiestas de escándalo por San Isidro? Son algunas celebraciones pintorescas para anotar en la agenda. Porque sí, nos consta que hay mucha jarana delirante más allá de los San Fermines, las Fallas, la Tomatina de Buñol o los Carnavales de Cádiz.

Todas esas citas están muy bien, pero os proponemos cinco planes distintos para descubrir mundo y darlo todo. Al fin y al cabo, esto de la vida, ya lo sabes, son dos días. Para los que viven al límite y quieren seguir siendo jóvenes, tanto si aún no has llegado a la treintena como si ya la has pasado, el mejor lugar para divertirse es allí donde hay risas, cervezas, amigos y una infinidad de ganas de seguir viviendo.

La guerra del merengue de San Sebastián

En torno al 15 de agosto llega la Semana Grande de Donosti y ahí aparece una locura muy dulce para toda la familia, una idea no apta para diabéticos ni para maniáticos de la ropa limpia. Veréis: la historia, que cumple cinco años, consiste en pringar a todos los demás con merengue. Un despliegue de cientos de litros de este producto tan empalagoso como divertido… si estás en medio de la refriega. ¿El premio? Lo valora un jurado, en diferentes categorías, pero podríamos resumirlo así: se trata de terminar lo más digno posible. Lo cierto es que no se nos ocurre (casi) nada mejor que hacer con merengue en verano.


Nochevieja en pleno mes de agosto, Bérchules (Granada)

Desde que un apagón los privara de festejar la Nochevieja en 1994, en este pueblo del sur, el primer sábado de agosto la lían parda y recuperan el ánimo tras aquel aparatoso fin de año. Los vecinos (y visitantes) hacen acopio de uvas, polvorones, turrón, mantecados, anís… Sólo faltan unas campanadas con Ramón García y un clima bastante más fresco para que la máquina del tiempo en Bérchules resulte inmejorable. Belenes, charanga, música… Esto sí que es montar una gran juerga estival con aire navideño. ¡Feliz entrada y salida!


Día grande por San Isidro en Yecla, Murcia

“Once sobre diez”. Así puntuaba estas fiestas el gran periodista Juan Luis Cano, de Gomaespuma. No nos extraña. Cada año, en torno al 15 de mayo (Día de San Isidro), Yecla se vuelca para honrar su tradición agrícola. Son varios días de jolgorio, aunque el sábado de turno se lleva la palma: es el desfile de carrozas, el fiestón al que nadie debe faltar. Por las calles se reparten –gratis total- productos típicos, suena la música, brinca el vino de mano en mano y el pueblo vive la jornada como si no hubiera un mañana. Antes de que todo esto sea de Interés Turístico Nacional y lo conozca medio planeta, estamos a tiempo de ver un San Isidro multitudinario, pero manejable. Brindemos.


Fiesta del agua. Molinaseca, León

¿Os imagináis un sarao donde todo un pueblo se empapa como si fuera la fiesta de la espuma de un ‘after’? En este precioso lugar de El Bierzo, cada 17 de agosto despiden las fiestas de la Virgen de las Angustias y San Roque calando a todo el mundo con calderos y cubos llenos de agua.

El origen nos remonta a 1954, cuando los invitados de una boda, acalorados y con ganas de pasarlo bien, abrieron las compuertas del río Meruelo y empezaron a mojarse unos a otros como niños desaforados. Así que ya estamos tardando en verlo.


El 'boloencierro' en Mataelpino, Madrid

¿Os acordáis de las pruebas de Humor amarillo? Durante un día, lo que pasa en este municipio se parece al programa de la tele. ¿Por qué? Porque hay encierros, pero sin toros. ¿Cómo? La gente corre por las calles delante de pelotas gigantes. Con un par. Lo llaman 'boloencierro' y es el momento más curioso de las fiestas de San Bartolomé en Mataelpino, cerca de la Sierra de Madrid. ¿Te imaginas huyendo de una bola de unos tres metros de diámetro? Ellos lo hacen. Será por planes... España no deja de sorprendernos.