5 actitudes tuyas de la vida moderna que deberían desaparecer (o casi)

Nos guiamos por tendencias, es algo natural, somos seres sociales. Pero de vez en cuando deberíamos decir basta cuando las cosas se nos van de las manos. Decir después de cada adjetivo “no, lo siguiente”, llevar los tobillos al aire aunque estemos con alerta por ola de frío o gorrito de lana en pleno agosto. Pero también irte de Erasmus a Bristol tres meses y volver diciendo que a veces piensas en inglés, las fotos de corazones en la espuma del café o el aqua spinning. ¿Aún quieres más ejemplos? Ahí van cinco actitudes que observamos en el día a día, y cinco soluciones para ponerle freno a tanto moderneo desmedido.

Las conversaciones

Vas por la calle andando y sacas el móvil. Recibes un Whatsapp y es una nota de audio. 15 segundos. No está mal. Tú como eres el rey y enseguida doblas, envías un audio de tres minutos. Ahora imagina a tus padres hace veinte años, caminando por la calle y hablando con sus amigos por un walkie-talkie. ¿Qué ha cambiado? El tamaño del dispositivo, solamente.

Prueba a bajar unos cuantos nombres en tu lista de contactos hasta dar con esa persona que tan bien te cae y con la que hace siglos que no hablas , y haz una llamada de las de toda la vida, con sus interrupciones, silencios, risas...  (¿es posible escuchar una risa natural en un audio del móvil?).

Los recuerdos

Haces miles de fotos con el móvil, las editas, las guardas, las subes a todas tus redes, envías un par de ellas a tus colegas y… el resto se quedan ocupando un espacio virtual que solo revisarás cuando te quedes sin memoria. Solo volverás a ellas cuando tengas que hacer limpieza (porque en realidad quieres más memoria para hacer fotos). Y tu vida de repente queda relegada a imágenes que no volverás a ver nunca.

¿Hace cuánto que no sostienes una cámara analógica entre las manos? Sí, de esas que te hacen desarrollar un sexto sentido para atrapar los momentos que realmente merecen la pena. Solo tienes espacio (físico) para 24 fotos, pero son fotos a las que volverás una y otra vez a lo largo de la vida.

Los viajes

Planeas las vacaciones del próximo verano. En los últimos años tus redes sociales se han visto invadidas por fotos de gente en playas de arena blanca y agua azul turquesa. Decidido: este año te vas a Tailandia.

También puedes hacer un ejercicio de rebeldía. Alquilas un coche con los colegas y os hacéis una ruta de Almería a Cádiz (o de Bilbao a Ferrol, o de Barcelona a Alicante). Lo que os ahorráis en el vuelo, lo invertís en tapeo del bueno.

Las bebidas

Pepino, cardamomo, hierbabuena, jengibre, pimienta de Sichuan… ¿Una receta de curry? No, el cóctel que te tomaste el sábado pasado. Ese que no dudaste en fotografiar, no sabemos si para impresionar a tus colegas o para hacer ver a tus padres que has consumido tus cinco raciones diarias de fruta y verdura.

¿Sabes qué tiene un montón de matices también, pero sin necesidad de añadidos? Un buen vino tinto. Un Sangre de Toro. Y compartirlo en redes sociales no solo demostrará a tus seguidores que sabes lo que es bueno, sino que también te da premios. Premios reales, físicos, tangibles.

¿Cómo puedes participar? 

Comparte tu foto disfrutando de un Sangre de Toro en Facebook o Instagram con el hashtag #BrindemosPorLoClasico y comprueba en www.brindemosporloclasico.com si eres uno de los cinco ganadores cada semana.

También puedes guardar el ticket de compra de tu botella de Sangre de Toro y comprobar en la web al momento si has conseguido uno de los premios diarios. Hay cámaras analógicas, juegos de mesa míticos, tocadiscos… Todo muy actual y muy clásico a la vez. Ya sabes dónde encontrar las cosas buenas de toda la vida, ¿verdad? Pues abracemos las tradiciones, disfrutemos de esos placeres que nos han acompañado siempre, ¡y brindemos por lo clásico!