3 adivinanzas macabras para comprobar si eres un psicópata

Una vez leí que a lo largo de nuestra vida nos damos la mano con al menos siete personas psicópatas. Lo que no sabes es que quizás tú puedas ser uno de ellos. Así que vamos a comprobarlo.

Hagamos una prueba

Imagina un tren que corre por unas vías cuyo destino es un fatal accidente. En su camino hay cinco personas atrapadas que no pueden escapar. La buena noticia, es que puedes darle a un interruptor que desviará el vagón a una vía vacía, alejando el transporte de las cinco personas. Pero hay un problema: hay otra persona atrapada en ese desvío y si lo desvías, el vagón matará a esa persona.

¿Darías al interruptor? ¿Dejarías que el tren continuara el camino porque ese tenía que ser el destino de esas cinco personas  o lo desviarías a pesar de que esa decisión arrastrara a la muerte a otra persona?

Piénsalo. 10 segundos. Date una respuesta. 

La mayoría de nosotros diría que sí basándonos en algo muy sencillo: matar al menor número de gente posible.

Compliquemos un poco más la situación. Ahora, vas en un vagón de tren descontrolado por una vía hacia esas cinco personas, pero esta vez, tienes a un hombre muy corpulento en una pasarela peatonal por encima de las vías. Puedes salvar a esas cinco personas arrojando a este hombre. El morirá al caer, pero su corpulencia bloqueará el vagón, salvando así las otras cinco días. ¿Le empujarías?

El dilema es el mismo, pero en este caso, nos cuesta mucho más empujar a esa persona, ya que participaríamos activamente en el homicidio, por lo que, probablemente preferiríamos no hacer nada.

La diferencia es que el psicópata, en el segundo caso, no tendría ningún problema en empujar al hombre corpulento para salvar las otras cinco vidas. Y si crees que podrías quedarte sin pestañear después de hacer esto, probablemente sí, eres un psicópata.

Ahora, una adivinanza

Una mujer está en el entierro de su madre junto a su hermana y de repente ve un apuesto señor. Ella se queda absolutamente enamorada de él. Al cabo de unos días, esta chica, decide matar a su hermana. ¿Por qué crees que lo ha hecho?

Vuelve a pensarlo.

¿Has llegado a alguna conclusión?

No sigas leyendo hasta que te hayas dado una respuesta.

Aquí viene lo complejo. La mayoría de personas responderán cosas como que la hermana podría haber hecho algo malo. O que ella misma podría haber participado en la muerte de su madre. Cualquier idea que le otorgue a la protagonista algo de inocencia. Sin embargo, si lo que has pensado es que ha matado a su hermana con la esperanza de que aquel apuesto hombre volviera a parecer en el funeral para volver a verle, repetimos: tienes rasgos de un psicópata.

A ver  qué tal este último ejercicio

¿Y si te dijera que en tu trabajo te quieren ascender al puesto de tu vida pero que compites con otro compañero por ese mismo puesto? Tú te sientes infinitamente más cualificado, de hecho, crees que te lo mereces muchísimo más. Así que decides que antes de que se lo vayan a dar a él, podrías de alguna forma destapar la mala labor que ha estado realizando tu compañero durante estos años.

Mientes. Inventas. Y te da igual porque crees que ese puesto debería ser para ti. Entonces tu cabeza empieza a analizar los motivos por los que eres tú el que te lo mereces y hasta puedes llegar a creértelos. Al final, podrías conseguir no solo que te ascendieran sino que además despidieran a tu compañero.

Pues bien, si lo hicieras y además te quedaras tan tranquilo, sin remordimiento de conciencia y convencido de que le has hecho un favor: eres un psicópata.

Parece muy obvio, pero la razón es que aquí se juntan varios factores determinantes: no solo eres extremadamente seguro de ti mismo, sino que serías capaz de mentir para lograr tus propios intereses sin sentir ningún tipo de empatía con los sentimientos de los demás.

Si te has sentido identificado con todo esto, no solo eres extremadamente listo, sino que además, cumples todos los requisitos para ser una persona psicópata. Pero no somos nosotros los que te lo diremos. Mejor tómate esto como lo que es: un ejercicio no contrastado para averiguar rasgos curiosos de nuestra personalidad. Y que, para que te quedes más tranquilo, si has acertado alguna, duerme esta noche, no tiene por qué significar que estés de psiquiátrico.