Una vuelta al mundo a través de la homofobia de cada país

El proyecto Where Love Is Illegal se ha convertido un espacio seguro donde el colectivo LGTBI puede denunciar la violencia que viven en sus hogares

El rechazo a la comunidad LGTBI toma muchas formas. Desde homofobia hasta transfobia, desde violencia institucional hasta la discriminación más sutil. Cada país es un mundo, pero todos tienen algo en común: ninguno acepta la diversidad sexual en su plenitud. El proyecto fotográfico Where Love Is Illegal tiene como objetivo denunciar este rechazo a la comunidad LGTBI en cada rincón de los cinco continentes.  

Nisha, Malasia

Para muchas mujeres transexuales, el pelo largo es parte de su identidad femenina, constantemente denegada. En Malasia, donde la homosexualidad es perseguida policialmente, Nisha fue detenida por travestismo. Pasó un día en la cárcel, donde la raparon para humillarla porque sabían la importancia que tenía su cabello. “Un día en prisión fue como un año encerrada. Pero aunque me quitaron el pelo no pudieron arrancarme mi identidad, la de una mujer trans”.

Khalaf, Jordania

En cuanto salió del armario en Jordania, su familia empezó a planear su muerte. “Mi hermano vino a casa con tres de sus amigos. Sacó una pistola y me dijo ‘has destruido el honor de la familia, prepárate para morir’.” Khalaf tuvo que huir desde su país a Europa, y hoy es uno de los miles de refugiados LGTBI.

Lorenza, Italia

“Cuando mi madre se enteró de que era lesbiana, tenía cáncer. Me rechazó y me culpó de su infelicidad", como si su orientación sexual fuese peor que la enfermedad. Lorenza sigue viviendo en Italia, donde la fuerte influencia católica impide una total normalización de la homosexualidad en la sociedad. “Después de dos años viviendo con mi pareja, mi madre todavía se niega a conocer a Ilenia, el amor de mi vida”.

J y Q, Uganda

Esta pareja de mujeres lesbianas se casó, sin embargo, Uganda no reconoce su unión. “La sociedad ugandesa considera el lesbianismo una anormalidad, una enfermedad que debe curarse”. Por su seguridad, mantienen su amor en secreto, fingiendo que son compañeras de piso y mudándose cada pocos meses cuando sus vecinos empiezan a sospechar que están en una relación.

Cameron, Estados Unidos

Empezó su transición en 2013, y ese año fue uno de los peores de su vida. “Mi padrastro me dijo que mi madre cada día se iba a dormir llorando por mis decisiones, intenté suicidarme varias veces. Si me hubieras preguntado dónde me veía en cinco años, te habría dicho que muerto”.

A pesar de vivir a cientos de kilómetros de distancia, todos los testimonios de Where Love Is Illegal han sufrido los efectos de la homofobia de una forma u otra. Gracias a este proyecto fotográfico tienen un espacio público en el que hablar sin miedo sobre el rechazo y la persecución, demostrándole al mundo que aunque la intolerancia ponga su vida en peligro, no callarán.