La UEFA se pronuncia por fin a favor de los futbolistas gais

En una conferencia para denunciar el auge del fascismo en las gradas y el racismo, el presidente de la UEFA ha apoyado a los jugadores gais que están recluidos en el armario

"Los jugadores no revelan su orientación sexual por miedo a la grada", ha denunciado  Aleksander Ceferin, el presidente de la UEFA, en un discurso de urgencia para abordar la alarmante impunidad con la que algunos sectores de los forofos del fútbol están reproduciendo discursos racistas, machistas y homófobos y llevando incluso símbolos fascistas y neonazis a los partidos.

"Estoy avergonzado de que en 2019 tengamos que celebrar una conferencia para promover la diversidad", dijo Ceferin en Wembley, en la Equal Game Conferece, celebrada para ayudar a combatir la discriminación. Además, culpó a muchos políticos de relativizar esta intolerancia y violencia. "Es preocupante ver a los líderes mundiales y políticos quitar peso a los incidentes racistas y discriminatorios", añadió.

La UEFA impulsa desde hace unos meses una campaña contra la discriminación en el fútbol bajo el título "Equal Game" (Juego igualitario). El inglés Liam Davis, jugador del Cleethorpes Town FC, ha contado su historia, aunque salió del armario hace dos años y será recordado más por eso que por su juego. Su salida del armario tuvo una buena acogida en el club, de "una maravillosa ciudad pequeña (donde) la gente es muy cercana", como lo describe él mismo, pero su caso fue muy residual.

No son los únicos nombres del mundo del fútbol que han hablado abiertamente sobre salir del armario en el fútbol. "Es imposible que un futbolista se declare homosexual por la reacción de los aficionados", explicó el español Héctor Bellerín, lateral derecho del Arsenal, en una entrevista de 2018.

Habla desde la experiencia: por su forma cuidada de vestir y dejarse el pelo largo, sufrió ataques homófobos, incluso siendo abiertamente heterosexual. "La gente me ha llamado lesbiana por dejarme el pelo largo, y he recibido otros muchos insultos homófobos, algunos en los estadios, pero la mayoría de ellos en las redes sociales. He aprendido a protegerme de ello, pero puede llegar a afectarte. De vez en cuando tienes dudas. La gente debería poder expresarse, se es más feliz así", confesaba.

Una polémica similar es la que sufrió en 2014 Manuel Neuer, portero del Bayern de Múnich, que hizo unas declaraciones apoyando a un compañero gay que se escondía en el armario por miedo a las críticas. "Los hinchas van a acostumbrarse rápidamente, porque lo que a ellos les importa es el rendimiento del jugador, no sus preferencias sexuales. Quien sea homosexual debería decirlo. Salir del armario alivia", dijo públicamente, un discurso de empatía hacia sus compañeros que se malinterpretó como una salida del armario y sirvió como combustible para la homofobia de los hinchas, a pesar de estar casado con una mujer.

Estadísticamente, la población LGTBI ya supera un 10%. En muchos otros deportes, como el rugby, ya hay jugadores de la primera división que han salido del armario. “Cuando sucedió en el rugby los fans respetaron su decisión”, explicaba Bellerín.  Y sin embargo, ni un jugador de primera línea de futbol ha salido del armario. “En el fútbol la cultura es diferente. Revelar que uno es homosexual puede ser muy desagradable, especialmente para los jugadores de un equipo rival”, añadía.

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La violencia de los hinchas a la que se refiere Bellerín ya ha abierto muchas portadas, no solo por burlas homófobas. Recordemos los insultos machistas a Shakira, pareja de Piqué, o el ataque racista a Dani Alves gritándole “simio” mientras le tiraban un plátano. El último ataque de la grada italiana, el episodio racista que sufrió Moise Kean, jugador de la Juventus, fue precisamente lo que provocó que Ceferin organizase la conferencia para denunciar la intolerancia y la discriminación.

Está claro que todavía queda mucho por hacer en el fútbol para crear un ambiente en el que se pueda salir del armario sin consecuencias y con total libertad. A medida que la política gana terreno la ultraderecha, en las gradas aumentan los símbolos neonazis y la virulencia de los insultos. Sí, quizá la UEFA se ha posicionado a favor de los jugadores gais y en contra de las gradas, pero, siendo honestos, probablemente no supondrá un cambio. Aunque reconocer que hay problema es una forma de empezar.