Este simulador te enseña cómo quedaría tu ciudad después de una guerra nuclear

Científicos de Princeton han creado una simulación de un conflicto nuclear con 34 millones de muertos y 57 millones de heridos

¿Te imaginas 34 millones de personas convirtiéndose en cenizas en un par de horas? Este fue el principal motivo de paranoia máxima durante la Guerra Fría. Ya en los 90, con la caída del Muro de Berlín, nos lo vendieron como si nuestro futuro dependiera únicamente de una decisión de las máquinas y las supercomputadoras. Ya sabes, en plan Skynet y Terminator con la épica escena de Sarah Connor siendo desintegrada por la onda de calor de una explosión nuclear que se ha quedado grabada en la retina de los mileniales más senior. Pero, en pleno siglo XXI, ¿todavía estamos a tiempo de morir achicharrados en un holocausto nuclear provocado por las superpotencias de Rusia y Estados Unidos? ¿Están Trump y Putin lo suficientemente locos para darle al botón del fin del mundo? 

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Precisamente esta última pregunta hace que valga la pena dedicarle cinco minutos de tu vida a visualizar una simulación bautizada como ‘Plan A’ que ha sido desarrollada por los científicos del programa de Ciencia y Seguridad Global de la Universidad de Princeton. El resultado es cuanto menos acojonante. "El riesgo de una guerra nuclear ha aumentado dramáticamente en los últimos dos años a medida que Estados Unidos y Rusia han abandonado los tratados de control de armas nucleares. Comenzaron a desarrollar nuevos tipos de armas nucleares y ampliaron las circunstancias en las que podrían usar esas armas“, señalan sus creadores en unas declaraciones recogidas por la BBC

En la dramática simulación se recoge cómo se iniciaría un conflicto nuclear a gran escala y cómo en poco más de unas horas se alcanzaría un resultado de 34 millones de muertes y más de 57 millones de heridos. Desde los lugares de lanzamiento de las cabezas nucleares hasta su trayectoria y lugares de explosión. En concreto, según los científicos americanos, el conflicto más probable se iniciaría con un intento de Rusia de impedir el avance de Estados Unidos y la OTAN hacia el este europeo con el lanzamiento de mi misil de advertencia sobre la frontera entre Alemania, Polonia y la República Checa. Tras la respuesta de los aliados de responder con otro misil, la cosa estalla con aviones rusos cargados de 300 ojivas nucleares y aviones de la OTAN con otras 180. En tres horas más de 2,6 millones de personas serían polvo radiactivo.

Una vez la cosa se sale de control, el mapa se tiñe de rojo (trayectorias de misiles rusos) y azul (misiles aliados) donde aviones, silos subterráneos, submarinos, bases secretas, etc. lanzan todo lo que tienen arrasando las principales ciudades de Europa y Norteamérica. Así en menos de cinco horas el conflicto se saldaría con 91 millones de víctimas entre muertos y heridos. Una locura que la simulación muestra con una crudeza difícil de digerir. Además no pienses que el número de víctimas se lo han sacado de por ahí, no. El NukeMap, es decir, el mapa de impacto de las bombas nucleares y el efecto sobre la población civil fue desarrollada por Alex Weinstein, profesor del Instituto Tecnológico Stevens, y está considerado como extremadamente fiable. 

Y si a estas alturas te lo estás preguntando, sí, a España le cae una buena. En concreto la base aeronaval norteamericana en Rota (Cádiz) sería uno de los principales objetivos de los misiles rusos en el occidente europeo. Y ahora que comienzas a sudar en frío viene lo realmente importante: el único tratado nuclear entre las dos superpotencias militares que establece límites estrictos y verificables en cuanto a los sistemas nucleares estratégicos de ambas partes es el llamado START II que expirará en febrero de 2021 y que, por lo visto, ninguna de las partes tiene la intención de renovar. Y más teniendo en cuenta que el pasado mes de agosto ambas se retiraron formalmente del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Medio.

No obstante, el trabajo de los responsables de la simulación ha recibido sus críticas puesto que parece altamente improbable y que está obviando algo bastante evidente: que la mayor tensión en estos momentos se encuentra entre China y Estados Unidos. A pesar de los detalles, está claro que el objetivo de ‘Plan A’ de mostrar lo frágil que podría resultar la paz en un mundo, con semejantes sistemas de destrucción masiva al alcance de varios países, está más que conseguido. La necesidad de reactivar los tratados para el control de las armas nucleares podrías ser más crucial que nunca y la opinión pública parece completamente ajena a lo que podría pasar si el último tratado no es renovado. Quizá los cinco minutos de simulación remuevan algunas conciencias.