Rebajas: El momento ideal para sudar del medio ambiente y de los derechos humanos

Piensa un poco antes de volverte loc@ acumulando trapos contaminantes que te durarán dos días

Las rebajas están a la vuelta de la esquina, y no hay mejor momento para renovar armario, apartar los trapos que compraste hace un par de meses y reemplazarlos por más modelitos, porque claro, ¿has visto esa chaqueta en el Instagram de nosequién?, es baratísima. ¡Terapia de finde consumista! Y venga ropa nueva como si no hubiese mañana. Hemos pasado de las cuatro temporadas a campañas de 52 temporadas, y mientras no llevemos el mismo vestido dos veces, todo controlado. Comprar ropa parece un hobby más de la clase media globalizada, y el único filtro para pagar por algo es que esté aprobado por gurús de la moda en la revista de turno.

No pasa nada, porque si tu prima, su vecino o la influencer de turno siguen comprando en Inditex, Primark, H&M y compañía, no puede ser tan malo. Total, la industria textil solo es la segunda más contaminante del mundo, después de la del petróleo. Y total, las personas que han hecho mis prendas en el sureste asiático por un salario indigno incluso en su país, deberían estar agradecidos de que les den trabajo, ¿no? No hace falta asegurarse de que tengan los mismos derechos que un europeo, porque sus vidas no valen lo mismo.

FinancialRed

Todo pasa tan rápido que ya no nos queda muy claro qué temporada es, ni por qué nuestro armario está lleno de prendas con etiqueta y poco nos preguntamos quién y cómo se hace toda esta ropa tan rápido y tan barata. La respuesta no te hará tanta gracia como el perfume y la música alta de tu Stradivarius. El término Fast Fashion (moda rápida), se refiere a la creación y la comercialización de prendas de vestir que convierte las tendencias de la moda en atributos disponibles de forma barata e inmediata. Es un fenómeno de una envergadura mundial del cual sabemos lo justo, porque no queremos saber más.

Estas compañías están basadas en un modelo de producción en el que el tiempo y el coste son fundamentales, y determinan las otras variables de producción. Esto reduce drásticamente la calidad tanto de las materias primas (producción agrícola no orgánica), como de la mano de obra (salarios indignos en condiciones precarias) y finalmente la de las prendas, que durarán poco. Así volverás pronto a Bershka o a la tienda de marca X sospechosamente barata de tu barrio. Se trata de un círculo vicioso a favor de los beneficios empresariales, pero no es un ciclo en cuanto a la producción, porque casi nada se recicla.

Un modelo en evidencia

El problema del fast fashion se hizo todavía más visible al público en 2013, con el derrumbamiento del Rana Plaza, una fábrica de cinco pisos en Bangladesh en la que murieron más de 1.000 trabajadores por no estar garantizada la seguridad. Este edificio albergaba varias fábricas de prendas de vestir para marcas como Benetton, Bonmarché, Children's Place, El Corte Inglés, Joe Fresh, Monsoon, Accessorize, Mango, Matalan, Primark y Walmart. Esta tragedia, unida a las huelgas de los trabajadores de la industria textil en Camboya, llamaron la atención hacia las injusticias y las prácticas del mundo de la moda. Pero ni eso ha bastado.

M. J. Taherzadeh

Y no te dejes engañar: como contábamos en otro artículo de Código Nuevo, marcas como H&M se vanaglorian de su reducción de impacto mediambiental con sus colecciones "sostenibles", pero incluso las más "transgresoras" solo se están prometiendo reducir pequeños porcentajes de su impacto negativo en los próximos años. Incluso si cumplen sus promesas, seguirán contaminando y subcontratando a proveedores que a la práctica no garantizan la dignidad de sus trabajadores, porque su modelo de producción depende de ello. Por eso, aunque no te lo vayan a contar, un Zara verdaderamente sostenible y ético no sería el Zara que tú conoces. Cuando una empresa tiene una mano sucia y otra limpia y hace campañas defendiendo los derechos humanos y la sostenibilidad, a ese gesto se le llama Green Washing.

"Si describes algo como ético, quieres decir que es moralmente correcto o moralmente aceptable" (Collins English Dictionary)

An Organic Conversation

¿Cómo hemos dejado que algo tan banal, efímero y vanidoso como la moda, produzca tanta desgracia en el mundo? Y ya no es que permitamos que pase, sino que contribuimos a ello pese a tener alternativas. Parece que la ética de las cosas es algo que solo se estudia en la carrera de filosofía, y en la vida real más vale que tengas estilo que conciencia. Es increíble que tengamos tanta información en la palma de nuestra mano y tan poca voluntad para actuar.

Está en tu mano

No hace falta montar una ONG para promover el cambio: Sin tu dinero, estas marcas no existirían, porque sin demanda no hay oferta. Si el gran público empieza a exigirle a estas marcas para que asuman compromisos medioambientales y sociales, no habría un cambio de la noche a la mañana, pero sí se verían entre la espada y la pared. Lo más importante es que cada persona entienda que su decisión importa: Claro que tu voto o tu compra sola no cambiará el rumbo de las cosas, pero ¿y si a tu gesto lo siguieran millones y millones de personas?

¿Y dónde te compras la ropa si tu nómina no es nada del otro mundo? Bienvenid@ al slow fashion (moda 'lenta' o sostenible), un término acuñado por Kate Flecher que se refiere a modelos de producción sostenibles, salarios justos, menores huellas de carbono e (idealmente) cero desperdicio. No es una producción masiva, sino una consciente, y busca tener un rol activo en la reducción de la pobreza y en la creación de medios de vida sostenibles, y un sistema de recuperación y reciclaje de los materiales para evitar la contaminación e incluso disminuir la necesitad de producir más materia prima. A estos procesos se les llama circulares o Up-Cycling, y cada vez hay más marcas concienciadas con esto: aquí tienes unas cuantas.

Cambio de chip

¿Por qué importa todo esto en las rebajas? Porque convertirte en un consumidor responsable incluye entender que no necesitas tantísima ropa. Si compras menos y optas por la segunda mano, marcas locales y las que certifican su sostenibilidad, estarás haciendo mucho. Intercambia ropa con tus amigas, cuida más las prendas que tienes o modifícalas, sé creativ@ y piensa antes de comprar si de verdad necesitas la prenda que tienes delante, o si le estás haciendo la ola a un sistema obsoleto.

Si quieres saber más sobre el tema, te recomiendo los documentales The True Cost y Freightened: The Real Price of Shipping. Aunque el mayor mecanismo regulador de nuestro comportamiento será siempre nuestra conciencia, espíritu crítico y sentido común. No dejemos que nos digan lo que necesitamos, ni cuánto ni cómo, ni dejemos que nuestra ropa le diga al mundo que somos una generación indiferente.