El inventor de las bolsas de plástico quería salvar el planeta y acabó contribuyendo a su destrucción

El ingeniero sueco, Sten Gustaf Thulin, inventó una forma barata y accesible de fabricar bolsas que deberían durar de por vida y sustituir las bolsas de papel

Imagínate que lograras desarrollar un invento que solucionara el impacto ambiental de nuestras compras alrededor del mundo. Probablemente te sentirías realizadx y orgullosx de tu creación, habrías aportado tu granito de arena para contribuir a salvar el planeta. Pero, ¿qué pasaría si el capitalismo decidiese coger tu patente y convertir tu idea en justamente lo contrario de lo que pretendías hacer? Esto es exactamente lo que le ocurrió al ingeniero sueco, Sten Gustaf Thulin, según un curioso artículo de la BBC.

En los años 50, la época de oro del capitalismo norteamericano tras la Segunda Guerra Mundial, Thulin se propuso crear un producto accesible y fácil de fabricar que sustituyese a los millones de bolsas de papel que millones de personas utilizaban a diario para hacer sus compras. Su objetivo era evitar que se tuvieran que talar más árboles y desperdiciar más agua en la fabricación de unas bolsas frágiles que solo se podían emplear una sola vez. 

Gracias a sus conocimientos de materiales plásticos como el polietileno, el ingeniero pudo desarrollar un nuevo tipo de bolsas más fuertes, ligeras y duraderas que las bolsas de papel y que, además, podría ser reutilizada cientos de veces ya que, además, su esperanza de vida era de cientos de años. De hecho, su idea era que una persona pudiera utilizar las mismas bolsas durante toda existencia. Sin embargo, su invento fue tan genial y barato de producir que la industria se propuso hacer negocio con él.

"A mi padre le habría resultado muy extraño que la gente usara una bolsa plástica una vez y luego la botara a la basura (…) siempre llevaba una bolsa de plástico doblada en el bolsillo”, explicó recientemente el hijo del inventor, Raoul Thuin, a la BBC. La peor pesadilla del inventor sueco se hizo realidad y el capitalismo convirtió su preciado invento en uno de los principales factores de contaminación de los océanos a nivel mundial.

Según la agencia de Medio Ambiente de la ONU, en la actualidad entre el 70 y 90% de los residuos en las las playas del mundo son plásticos y una gran parte de la isla de basura del Pacífico norte, que tiene varias veces el tamaño de España, está compuesta por bolsas de plástico. Eso por no hablar de las que acaban en los estómagos de especies marinas que las confunden con sus potenciales presas o las que les acaban estrangulando al quedar enredadas en ellas. 

Pero si el problema del mal uso de las bolsas de plástico no fuera suficiente, según este mismo artículo, las alternativas de papel o algodón pueden ser incluso peores. Producir las bolsas de papel necesitan más agua y energía que las de plástico mientras que las de algodón se llevan la palma ya que fomentan la extensión de cultivos extensivos que requieren muchísima agua. En términos de impacto ambiental, sería necesario usar una bolsa de papel tres veces y una de algodón 131 veces para compensar el impacto de una sola bolsa de plástico.

Visto lo visto, la solución al alcance de los consumidores es muy limitada. Probablemente Thulin te diría que llevases una bolsa de plástico doblada en el bolsillo, sin embargo, lo mejor que puedes hacer es darle toda la vida útil que puedas a cualquier bolsa de plástico, algodón o papel que tengas por casa. Al final, en tema de sostenibilidad la mejor política es reducir el consumo, fomentar el reciclaje y optar por reparar los objetos de los que ya disponemos para no fomentar un crecimiento de la demanda.