Los incendios zombi que están convirtiendo Siberia en un infierno

 

Aunque Siberia es una de las regiones más frías del mundo, el cambio climático está potenciando estos incendios zombi que salen de debajo de la tierra

Un zombie es un muerto viviente de ficción que sale de debajo de la tierra y se alimenta de seres humanos a los que también convierte en zombi. Un incendio zombi también viene de debajo de la tierra y crece y crece cuantos más árboles devora y por eso se llama así. El problema es que este sí que existe y se ha cargado millones de hectáreas en Siberia este verano. ¿Qué son estos fuegos masivos que amenazan el planeta y que la emergencia climática hace más temibles y frecuentes? 

Como explica en un artículo reciente el diario Ara, se trata de incendios latentes que a veces se originan por un relámpago y pueden permanecer durante meses por debajo del suelo y sobrevivir allí al invierno siberiano. Muchas veces el fuego va esperando en el subsuelo mientras en la superficie hay una nieve que sofoca su irrupción. Pero cuando viene una ola de calor, la nieve se derrite y el zombie se despierta y sale a la superficie. Lo curioso, que también da más sentido a su nombre, es que son fuegos sin llama. Pero queman igual.  Estos incendios zombi han arrasado este verano al menos 3,5 millones de hectáreas en Siberia según las agencias rusas del clima este verano, una cifra histórica y que preocupa. 

Los incendios han sido mucho mayores que los que han arrasado bosques en Grecia, Turquía o Argelia, pero como han sucedido en lugares remotos y no se han cobrado víctimas mortales no han tenido tanta repercusión. Son incendios, explica la Fundación Pau Costa especializada en el tema, que cargan con un buen puñado de riesgos ambientales. Por primera vez en la historia, el humo del fuego de Siberia se dejó ver por el Polo Norte. Y si el humo se refleja en el blanco del hielo, el albedo, además de la ceniza que puede caer, la temperatura puede subir en el hielo cuando se oscurece el blanco. 

Al final eso significa que los incendios no solo han sido potenciados por el calentamiento global, sinó que también lo empeoran. Más leña al fuego en una región que ha llegado este año a temperaturas de casi 38 grados, “alucinantes” según un artículo de The Independent y a un nivel que no sería posible sin la acción del ser humano sobre el medio ambiente. 

Son incendios de origen natural y frecuentes antes del cambio climático, pero el calor extremo los multiplica y los hace más peligrosos y la única forma de prevenirlos, en lugares tan extremos, es empezar ahora mismo a luchar contra la crisis climática. Un estudio reciente de Nature alertaba que estos incendios que hibernan empezarán a ser más habituales. Si entre 2002 y 2018 sus brasas representaban el 0,8% del total de área quemada, ahora ya rondan el 38%. Eso sí, la revista científica explicaba que al estar latentes bajo la tierra, se pueden prever mejor que otros fuegos.