Holanda aprueba una ley que convierte a todos sus ciudadanos en donantes de órganos

A diferencia de España, líder mundial en trasplante de órganos, la media europea de donantes por millón de habitantes resulta muy insuficiente. La concienciación llevada a cabo por las instituciones en torno a la importancia de la donación no ha surtido tanto efecto en países como Holanda, donde solo en 2015 murieron 132 personas mientras esperaban un hígado o un riñón, según el centro nacional holandés que gestiona las donaciones. Por eso, el Senado holandés acaba de aprobar una ley de donación de órganos que convierte automáticamente en donantes a todos sus ciudadanos mayores de 18 años. Una medida que podría salvar muchísimas vidas.

Los holandas tendrán, no obstante, la posibilidad de anular su condición de donantes. Para ello tendrían que contestar mostrando su rechazo a una de las cartas de advertencia que enviará el gobierno a todos los adultos del país. En caso de no contestar pasarán a formar parte del registro de donantes bajo el apartado "sin objeciones". Aunque, eso sí, la última palabra la tendrá siempre la familia: la nueva ley les permite paralizar la donación si les supone "un trauma insuperable", incluso contra el deseo del fallecido. Pia Dijkstra, del partido D66 y autora del proyecto, ha asegurado que esta ley es muy "importante para las personas que tienen que lidiar con el fallo de uno de sus órganos".

Aunque la medida, aprobada con 38 votos a favor y 36 en contra, también tiene sus detractores. El principal de todos ellos ha sido el Partido para la Libertad, que ha señalado que "el cuerpo de los holandeses no es propiedad del Estado sino suyo". También el partido animalista, el partido protestante y el partido calvinista del país se han mostrado críticos con la medida alegando que "solo se puede considerar donante a quien haya dado consentimiento expreso para ello". Sea como sea y con polémica de por medio, esta revolucionaria ley entrará en vigor en 2020 con la intención de evitar que potenciales donantes mueran sin haber confirmado su deseo. Algo que, seguro, agradecerán cientos de enfermos.