Las elecciones suecas consolidan la xenofobia y el nacionalismo en Europa

Los Demócratas Suecos, partido de ultraderecha con un discurso xenófobo y euroescéptico, se plantan como tercera fuerza en un parlamento dividido

Domingo Suecia votó en las elecciones generales, en las que se decidió la nueva composición del parlamento. Los resultados han dejado un futuro algo incierto con el empate técnico entre bloque de izquierda (144 escaños) y el bloque de derecha (143 escaños), siendo la mayoría 175 asientos. Pero hay un tercer bloque que se alza con 62 escaños y cuya relevancia para formar gobierno preocupa a muchos: la ultraderecha xenófoba y nacionalista.

La mayoría de sondeos los colocaban como segundo partido más votado, pero han acabado siendo la tercera fuerza parlamentaria. Aunque no ha habido sorpasso, los Demócratas Suecos (nombre del partido ultraderechista) pasan del 12,9% al 17,7%, siendo uno de los partidos que más crece en número y relevancia. Así, Suecia se convierte en otro país con una importante fuerza electoral de la extrema derecha, consolidando (aún más) esta tendencia política en Europa.

Los Demócratas Suecos (SD) han utilizado durante la campaña electoral la retórica antiinmigración —especialmente la de personas procedentes de países musulmanes— y un exagerado sentimiento nacionalista en sus discursos, un rasgo compartido por el resto de fuerzas de la ultraderecha de Europa, como Salvini en Italia, Le Pen en Francia o Kurz en Austria, que ya han salido a felicitar los suecos por la “victoria” electoral. “La Suecia patria del multiculturalismo y modelo de la izquierda, después de años de inmigración salvaje ha decidido finalmente cambiar”, ha escrito en sus redes Salvini, alegrándose por Jimmie Âkesson, líder del SD.

Ahora la incógnita reside en qué papel jugarán en la formación del nuevo gobierno y hasta qué punto el resto de fuerzas políticas les darán poder. Âkesson ha insinuado que de ayudar a formar un gobierno quiere potestad en las políticas fronterizas, para asegurarse un papel relevante en el tratamiento de la inmigración en el país escandinavo, previsiblemente imitando las políticas de cierre de fronteras húngaras impulsadas por la ultraderecha del primer ministro Viktor Orbán.

Con el ascenso de la extrema derecha en Suecia queda claro que esta tendencia política de cierre de fronteras y euroescepticismo está al alza. Por ejemplo, en Dinamarca consiguieron un 21,1%, en Francia un 33,90%, en Austria un 25,9% y en Hungría un 49,27%. Un microclima político que deja en el aire el futuro de la Europa de las fronteras abiertas y la multiculturalidad.