Esta cooperativa de energías renovables te hace ahorrar y evita que te timen

Si la factura de electricidad te sienta como un puñetazo cada mes no es solo porque en España se cobran sueldos precarios, sino porque los precios de la luz están entre los más altos de la UE. Nuestro sistema energético se basa en un oligopolio, es decir, unas cuantas empresas controlando el mercado e influyendo al gobierno, que junto a una serie de políticas ineficientes son la causa de que haya pobreza energética y de que se siga contaminando con combustibles fósiles.

Pero del cabreo y la necesidad surgen grandes ideas, como la cooperativa Som Energia (‘Somos energía’ en catalán), que comercializa y produce energía renovable sin ánimo de lucro para poder cambiar las cosas desde abajo. La iniciativa surgió en 2010 en Girona y desde entonces se ha ido extendiendo por el país. El objetivo de sus integrantes es organizarse para para producir energía renovable y regular sus propios precios, los mínimos necesarios para seguir produciendo.

Y lo consiguieron, a partir de sol, viento, biogás y biomasa en plantas de generación de propiedad compartida que financian con aportaciones voluntarias de los socios. Cualquier particular o empresa puede unirse, invertir y contratar la luz con ellos, y ya han conseguido más de 50.000 socios que, además de ahorrar en la factura, impulsan un cambio de modelo energético.

De espaldas a la realidad

Se ha dicho por activa y por pasiva que el modelo energético actual, que debería descarbonizarse, es social y medioambientalmente insostenible. Pero las cinco empresas del oligopolio eléctrico (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Viesgo y EDP) impiden la transición energética hacia un modelo renovable y distribuido. "Las plantas nucleares y la generación por carbón deberían estar cerrando, pero las competencias de energía las tiene el Gobierno, y estos cierres se prorrogan", nos cuenta Gaia D'Elia, miembro de la Red para la Soberanía Energética (XSE)plataforma que lucha contra esta situación.

Es frustrante, pero los consumidores no tenemos las manos atadas: las cooperativas de energía renovable se presentan como una alternativa al oligopolio porque, como nos cuenta Som Energía, "cambiando el suministro estarás generando demanda y enviando una señal al mercado: 'quiero energía renovable'". Te puedes dar de alta sin cambiar tu instalación eléctrica, y como no tienen ánimo de lucro, tu dinero se destina a mantener y aumentar la producción y comercialización de energía sostenible.

Les hemos preguntado a dos de sus socios por qué forman parte de Som Energía. "Me sale más barato porque al no ser una empresa, no tiene que estar pendiente de sus accionistas, solo se preocupan de producir más energía limpia y reducir el consumo de sus socios" dice Marc, que también valora que en su factura haya más información, incluyendo propuestas para no malgastar energía. Otra socia, Judith, nos cuenta que se dio de alta porque "es un concepto de organización que, si se va extendiendo, podría ayudar a romper los lobbies depredadores actuales. Cada uno solo pone un grano de arena, pero somos muchos."

Som Energía abrió camino en el panorama de cooperativas en el país y forma parte de la Junta Directiva de la Federación Europea de Cooperativas de Energía Renovable, pero hay otros ejemplos españoles como EnergÉtica o Seneo, que han ido surgiendo en los últimos años y muestran que cada vez más gente entiende y apoya este concepto. De hecho, la UE ha dejado claro que tenemos que tender al autoconsumo y a las energías renovables, y este año veremos si deciden ilegalizar el impuesto al sol.

Un paso necesario

Cooperativas como estas permiten "esquivar" un sistema insostenible, pero ¿pueden cambiarlo? Amaia Albizua, investigadora del Centro Basco por al Cambio Climático, opina que son una solución parcial, pero está a favor de estas organizaciones porque “no solo promueven energías renovables, también ayudan a reducir el oligopolio de las grandes multinacionales que presionan a los gobiernos para adoptar medidas estructurales que dificultan las acciones locales.”

Desde el Observatorio de la Sostenibilidad creen que cooperativas como Som Energía deberían extenderse por todo el país, pero que hay que ir más allá cambiando el mercado eléctrico mayorista y regulando los excesos de beneficios que se están quedando las distribuidoras. En esto coinciden con la XSE, que está a favor de que se propaguen estas cooperativas, pero cree que además de la comercialización y la generación, los ciudadanos también deberíamos "recuperar" la distribución de energía. 

"El oligopolio energético sigue controlando las infraestructuras, los cables y el contador. En Catalunya, por ejemplo, la mayoría son de Endesa", apunta Gaia d´Elia que cree que tanto las administraciones como las grandes compañías imponen barreras burocráticas y/o prácticas para que no podamos autoproducir en las casas, y cobrarnos más de lo debido.

"Si en los municipios que distribuyen su propia energía los beneficios también acaban en las arcas públicas, ¿para qué pagamos dividendos a un consejo de administración del oligopolio en el que hay políticos más o menos jubilados del PP, PSOE y compañía?", se pregunta retóricamente Gaia.

Además de las cooperativas, se están analizando alternativas como la transición desde el espacio público o público-cooperativo. Si las decisiones se toman localmente y con participación ciudadana, la energía podría volver a servir su propósito más importante: el de sostener la vida.

Desde el Observatorio de la Sostenibilidad creen que un gobierno responsable apoyaría la sostenibilidad energética, pero se lamentan de que haya "millones y millones de euros que salen cada año como divisas para comprar gas, petróleo, carbón y otros combustibles fósiles mientras aquí no utilizamos todo el potencial renovable que tenemos".

Mientras los responsables de promover la sostenibilidad energética no se pongan las pilas, formar parte de una cooperativa como Som Energía cada vez parece una mejor forma de impulsar el cambio y además evitar que te la cuelen.