"Dejar de comer carne no va a salvar el planeta", el artículo antivegano que enciende las redes

Las investigaciones que sustentan el artículo están financiadas por importantes agentes del lobby cárnico

Bajo el titular de “Dejar de comer carne no va a salvar el planeta”, el investigador Frank Mitloehner, profesor de ciencias animales de la Universidad de California, publicaba este pasado lunes sus investigaciones en The Conversation acerca del impacto medioambiental de la ganadería industrial. Apenas un par de días después, los principales diarios españoles publicaban ese mismo artículo, desatando una enorme polémica entre veganos y omnívoros en las redes sociales. Después de tantos meses remando mediáticamente a favor de reducir el consumo cárnico, han reabierto la caja de Pandora.

Según Mitloehner, desechar la carne no es la panacea. Eso que decía la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de que la ganadería produce más gases de efecto invernadero que el transporte sería mentira. Y lo sería, dice Mitloehner, porque en el caso de la ganadería la FAO habría medido el impacto total (incluidos procesos asociados como la elaboración de fertilizantes o el cultivo de pienso), mientras que para el transporte solo habría medido las emisiones directas de los vehículos, olvidando su fabricación o la construcción de infraestructuras.

Pero esta supuesta distorsión comparativa no es el único argumento de Mitloehner contra el endiosamiento moral del veganismo. Según el investigador, “los nutrientes por ración de la carne superan a los de las opciones vegetarianas” y, además, esos animales de los que obtenemos esa carne “crecen gracias a alimentos que no son comestibles para los humanos”. Para Mitloehner, y basado en estas hipótesis, “la cría de ganado” sería imprescindible para alimentar correctamente a la Humanidad. Una premisa que muchos especistas estaban deseando oír. Pero no es oro todo cuanto reluce.

Con la polémica salpicando Twitter, la escritora y periodista Marta Peirano publicó unas informaciones que cuestionan la credibilidad de Mitloehner: el controvertido artículo está basado en estudios elaborados por el propio Mitloehner en 2009 gracias a la financiación del Beef Checkoff, un programa del lobby cárnico llamado Cattlemen's Beef Board, además de recibir “otros 5 millones del National Pork Board, el Departan de Agricultura y otro lobby llamado Agriculture Air Research Council”, como apuntaba Peirano. Vamos, que su imparcialidad estaba comprometida. Y The Guardian lo denunció.

No obstante, esto no implica que los argumentos de Mitloehner sean automáticamente falsos, aunque algunas instituciones sí han logrado desmontarlos. La Johns Hopkins, por ejemplo, elaboró un estudio donde señalaba que Mitloehner no incluye, ni mucho menos, todos los procesos asociados a la ganadería que contaminan, dejando fuera el transporte de animales o los cambios en el uso del suelo. Sería uno de varios fallos presentes en el estudio de Mitloehner. En última instancia, recoge este informe, “las declaraciones que comparan la agricultura animal y el transporte son precisas”.

Pero lo pregunta importante en este asunto reside en por qué, nueve años después de la publicación de aquel estudio de Mitloehner, los medios han vuelto a hacerse eco. Marta Peirano, la periodista que más está profundizando en ello, cree que existe una relación directa entre la industria cárnica y los movimientos de ultraderecha. En concreto, y Reuters lo confirmó, la campaña electoral de Bolsonaro en Brasil estuvo financiada por esta industria. ¿Casualidad que estas informaciones refloten en España ahora, en pleno auge de Vox? Toros, carne, tradición, ultraderecha. El chiste se cuenta solo.