La cineasta que graba a los culpables de que el planeta esté muriendo por el plástico

“The Story of Plastic” es el nombre del documental en el que Deia Schlosberg te invita a que levantes la mirada y veas quienes son los productores de plástico a los que hay que plantarles cara

Sí, lo sabemos. El planeta está hasta arriba de plástico. Lejos de darle un respiro, la pandemia y la situación posterior al confinamiento ha hecho que los mares y las montañas se llenen de mascarillas y todo el plástico que se utilizó (y aún se utiliza) como medida de prevención contra los contagios de coronavirus. Nuestras acciones están directamente conectadas con lo que le sucede al planeta por lo que está en nuestras manos frenar el avance de la contaminación. Deia Schlosberg, educadora, activista y documentalista, busca que alcemos la mirada hacia quiénes son los culpables de producir plástico y que les plantemos cara.

Para abrir los ojos a veces falta que alguien venga y nos ayude a mirar más allá. Schlosberg estrenó a finales de 2019 su documental The Story of Plastic (La historia del plástico) es un largo filme que recorre muchísimos rincones del planeta reuniendo las voces de quienes tienen que vivir de cerca con el resultado de la contaminación que deja el plástico a su paso. Playas y bahías con miles de productos podridos flotando a la deriva, hábitats destrozados, plantas de producción que contaminan el cielo y tienen efectos en la salud de quienes viven alrededor. 

Pero el documental no solo refleja este tipo de imágenes que ya hemos visto sino que busca impactar al espectador mostrándole la evolución de este material y escuchando cómo se justifican los grandes productores de plástico y cómo intentan argumentar que la expansión de este producto es más que necesaria. Como explican en ElDiario.es “dado que un 99% del plástico proviene de energías no renovables, los responsables de su producción son los mismos que se dedican a agujerear el planeta en busca de petróleo y gas natural (en Estados Unidos son gigantes empresariales como Exxon, Shell, Conoco Phillips o Dow Dupont)”.

The Story of Plastic cuenta, además, que en los próximos cinco años se crearán más de 325 plantas de producción y exportación de plástico lo que supone una inversión de 195.000 millones de dólares. El cambio que puede llevar a cabo en la vida cotidiana una persona común y corriente, frenando el consumo de plástico o potenciando el reciclaje, de nada sirve dentro del contexto de toda la producción que existe. Esto no quiere decir que haya que dejar de hacerlo pero sí busca quitarnos el peso de la culpabilidad.

En su caso, Deia Schlosberg explica para ElDiario.es que es muy consciente de lo que consume: “es una de las virtudes de no tener mucho dinero. Y esto es a lo que me dedico, es mi vida al completo. El proyecto en el que trabajo ahora, Bootstraps, se produce a sí mismo a través de donaciones, y el poco dinero que sacamos de ahí es para pagar nuestra casa, que es a su vez oficina y sala de grabación. Durante la infancia pasábamos mucho tiempo entre árboles y montañas. Aquello fomentó en nosotros la idea de que la naturaleza es un bien común y todos debíamos poner de nuestra parte para cuidarlo”. El documental puede verse entero a través de YouTube.