Científicos chinos implantan genes humanos para crear monos superinteligentes

Los investigadores hablan de "monos transgénicos" y el debate sobre los límites de la ciencia vuelve a estar sobre la mesa

La ciencia persigue los límites de nuestra imaginación. En los laboratorios ya puede hacerse prácticamente todo lo que se nos ocurra y a día de hoy ya puede afirmarse que el conocimiento está más restringido por la ética que por la técnica. Cada cierto tiempo leemos noticias que dividen a la comunidad científica sobre experimentos que unos consideran un gran avance en el conocimiento y otros un desafío a nuestra naturaleza o un peligro para el bienestar animal.

Desde hace varias semanas, expertxs de todo el mundo discuten sobre una operación de ciencia ficción: un grupo de investigadores chinos ha implantado genes humanos en monos macacos para entender mejor el proceso evolutivo que dio lugar a la inteligencia humana, según explica la CNN. El experimento ha tenido lugar en el Instituto Kunming de Zoología, en China, y sí: los monos con genes humanos tienen comportamientos más similares a los nuestros que sus compañeros.

"El tamaño del cerebro y las capacidades cognitivas son los rasgos que más han cambiado durante la evolución, y sus mecanismos genéticos todavía no se han explicado", explica un informe de la revista nacional de ciencias de China que anunció el hallazgo. De hecho, descubrir los detalles la evolución del cerebro podría ayudar a entender mejor enfermedades como el autismo, según sus autores, aunque la controversia está sobre la mesa y otros investigadores ya han hablado de "monos transgénicos".

Del total de 11 individuos seleccionados, los cinco simios que sobrevivieron a la implantación del gen humano MCPH1, importante para el "desarrollo y la evolución del cerebro, empezaron a comportarse de forma más similar a los humanos con mejor memoria a corto plazo y menor tiempo de reacción. Además, a medida que iban haciéndose mayores, los cerebros de esos simios se desarrollaban más lentamente que en los simios y a un ritmo más similar al de los bebés. Es decir, nuestra inteligencia les fue, de alguna forma, transferida aunque no cambió el tamaño de sus cerebros. Como explica Futurity, no corremos el riesgo por ahora de que los primates nos sustituyan creando una versión de El planeta de los simios o el mismo chimpancé que si hizo viral por usar Instagram con la misma naturalidad que un humano.

James Sikela, genetista de la Universidad de Colorado, ha sido uno de los primeros en criticar el experimento: "es un camino muy arriesgado", aseguró este experto que, desde 2010, alerta sobre los problemas éticos de los experimentos transgénicos con primates, especialmente porque es un retroceso en cuanto a la explotación animal y la experimentación con seres vivos. De hecho, en Europa y Estados Unidos es cada vez más difícil experimentar con animales, sobre todo los de gran tamaño como los primates (los primates hominoides son los más cercanos al ser humano, como el orangután, el gorila, el chimpancé y los gibones).

Se trata del segundo escándalo que afecta a la ciencia china en pocos meses después de que otro laboratorio anunciara la creación de bebés humanos modificados genéticamente. Las mismas autoridades chinas han abierto una investigación sobre ese caso, que declararon ilegal, aunque todo apunta a que los monos no van a salir victoriosos de esta prueba y que la experimentación con sus cerebros va a continuar su curso. Es evidente que la inteligencia humana ha llegado a superar la de cualquier otra especie.

Lo que no sabemos es si acabaremos muriendo por nuestro propio éxito si la ciencia sigue desafiando los límites de la naturaleza usando la tecnología y modificando especies animales solo para entendernos mejor a nosotrxs mismxs. La ambición del ser humano también podría ser nuestro peor enemigo y del todo el planeta.