China anuncia que modificará artificialmente el clima del país antes de 2025

El gobierno chino implementará sus programas de modificación del clima en los próximos cinco años para aumentar las precipitaciones en medio país

China no va a esperar que el cambio climático les arruine sus planes de convertirse en la gran potencia mundial en la próxima década. El Gobierno del gigante asiático ha anunciado recientemente su intención de expandir su programa experimental de modificación meteorológica con el objetivo de controlar el clima en más de la mitad de su territorio, es decir, más de 5,5 millones de kilómetros cuadrados (11 veces el tamaño de España y aproximadamente el tamaño de la India). 

En concreto, la intención de las autoridades chinas es la de controlar el nivel de precipitaciones en amplias zonas agrícolas del país para mejorar la productividad y expandir los cultivos a zonas amenazadas por la desertificación. De igual manera, en control del clima en estas regiones ayudará a prevenir desastres naturales (por lluvias demasiado concentradas, incendios o sequías extremas) y a facilitar el asentamiento en lugares poco atractivos para la vida agrícola como la meseta de Qinghai-Tíbet algo que, por otra parte, podría relacionarse con una estrategia para colonizar el país del Dalai Lama que lleva ocupado desde los años 50. 

El método para lograr la modificación del clima lleva seis años siendo ensayado y consiste en la inyección de yoduro de plata en las nubes de mucha humedad para facilitar la condensación de las millones de gotitas de agua y conseguir su precipitación en forma de lluvia. Por el momento, el gobierno chino ha invertido en el desarrollo y aplicación de la tecnología de modificación del clima más de 1.000 millones de euros pero esperan que su aplicación a gran escala genere mucho más que los gastos que supondrá.

Aunque es el primer país del mundo que ha anunciado su intención firme de modificar su clima de manera sistemática, otros países como Estados Unidos llevan décadas investigando métodos para “sembrar” nubes en lugares especialmente secos del oeste del país como el estado de Colorado donde la falta de nevadas que se produce cada cierto tiempo pone en peligro toda la industria del turismo y el esquí en las Montañas Rocosas. Se calcula que gracias al sembrado de nubes pueden aumentar las nevadas entre un 5% y un 15% aunque en condiciones óptimas pueden subir un 30%.

Un método similar ha sido aplicado en estados como California, Idaho, Nuevo México, Utah y Wyoming para lograr aumentar la cota de nieve en sus estaciones de esquí mientras que otros estados como Texas o Dakota del Norte han sembrado nubes para asegurar precipitaciones que eviten la sequía en los meses claves para las cosechas. En total 10 estados del sur y el oeste norteamericano cuentan con programas estatales o municipales de modificación del clima.

Sin embargo, los programas de modificación del clima no han estado exentos de polémica debido al dudoso coste/beneficio de los mismos así como las implicaciones medioambientales que supone modificar algo tan delicado como el clima de una región. Es por ello que el macroproyecto de China podría tener consecuencias imprevisibles no solamente para el país sino para los países vecinos y, en general, todo el clima del este asiático.