El 'body positive' también es una obsesión con el cuerpo que no te deja vivir

Jameela Jamil, gran impulsora del movimiento, dice que ha decidido pasarse al 'body neutrality' para evitar vivir fijada en su físico

“Nuestra generación ha sido expuesta a una positividad tóxica”. Así titula Vogue su entrevista con Jameela Jamil, una de las principales impulsoras del "body positive", ese movimiento que busca que te sientas a gusto con tu cuerpo independientemente de si tienes un aspecto normativo o no. Aceptar esos quilos de más, esos centímetros de menos, esa forma de nariz, tetas o pies que no te convence. Aprender a quererte por encima de los estereotipos... pero después de años luchando por imponer la aceptación, Jameela se ha dado cuenta de que ha sido exactamente igual de esclava de su imagen que una top model que lucha por mantenerse delgada.

"Para mí, que sufro de dismorfia corporal, no tiene sentido pasar tiempo delante de un espejo intentando amar mi cuerpo", cuenta a Vogue. "El tiempo que paso amando u odiando mi cuerpo es tiempo que dedico a pensar en lo que el patriarcado quiere que piense, y yo quiero ser libre, estar liberada, así que no lo pienso en absoluto la mayoría de los días. Me miro en el espejo por la mañana una vez, y por la noche otra para quitarme el eyeliner, y me voy a dormir. Estoy decidida a dejar de negociar con mi apariencia. Porque son semanas y meses de nuestra vida que pasamos pensando en algo que no nos enriquece. En nuestro lecho de muerte no vamos a mirar atrás y pensar en lo que pesamos en la báscula, sino en nuestras experiencias, amigos, familia…", apunta.

El cambio de postura tiene lógica: es más fácil pasar del odio a la indiferenia que del odio al amor. Obsesionarte por amar algo que no te gusta puede ser tóxico, pero intentar que pase desapercibido, ignorlarlo, es más fácil y te puede permitir centrarte en otra cosa. Eso sí, hay que tener siempre en cuenta que el cuerpo pasará desapercibido siempre y cuando esté sano. No puedes dejar de hacerle caso hasta el punto de dejar de lado tu salud porque volverá como un bumerán. Pero es cierto que en un momento en que nos entrenamos la cabeza para enfocarnos en las cosas que realmente importan (normalmente no son materiales), seguir obsesionadxs por nuestra apariencia es una contradicción.

Jamila ha decidido, como dice en la misma entrevista, "considerar mi cuerpo como si fuera mi coche, un vehículo que me lleva de un punto a otro, un dispositivo de transporte. A veces es un dispositivo para el placer, otras uno para expresarme a través de la ropa, pero es ante todo forma, no tiene poder sobre mí de la forma que lo hacía cuando era más joven". En medio del caos de las redes sociales que nos impone todo y lo contrario, lo mejor que podemos hacer es vivir de forma saludable y sencilla. Comer bien, comer lo que nos apetece y hacer ejercicio. La forma externa que adopte todo esto, es lo de menos. Lo de más es que nada te impida vivir como te hace sentir bien.