Por qué tener amigos negros, musulmanes o gays no te hace menos racista, islamófobo u homófobo

Una activista desmonta el mito de “¡cómo voy a ser racista, si tengo un amigo negro!" para que los blancos aprendan a deshacerse de su racismo aprendido

“Tener una amiga negra no te libra de ser racista”, asegura la activista Desirée Bela-Lobedde en un artículo de opinión en Público. El texto intenta desmontar una de esas más que repetidas frases que tanta gente blanca utiliza para justificarse: “¡Cómo voy a ser racista, si tengo una amiga negra!”. Pues sí, sí que lo eres, “y usar esta frase como salvavidas demuestra que la persona que la usa no entiende cómo opera el racismo”, añade.

Quizá tu amigo/a negro no te haya dicho nunca que eres racista. Pero es que hay muchos motivos para no habértelo dicho. Desirée señala algunos: “puede ser que te considere muy buena persona y, en compensación, le reste importancia al hecho de que alguna que otra vez digas algo racista”, “puede ser que uses mucho una expresión determinada y que a ella no le moleste en particular, y por eso no diga nada cuando usas esa expresión en concreto”, o “puede que tu amiga negra se sienta incómoda señalándote tu racismo y no quiere tener esa conversación contigo, porque hablar sobre racismo es muy complicado siempre, y cuanto más cercana es la persona, más difícil es”. Incluso “puede que tu amiga negra tenga su propia lucha interna con su racismo interiorizado y no identifique como racistas tus conductas racistas”.

Este último punto es muy importante. Como apunta la activista, hay personas negras que, como viven en un sistema racista, tienen interiorizado el racismo y también tienen que trabajárselo para sacudirlo de su interior. Así que, si hay personas negras racistas, tú como blanco también eres racista. Pero muchas veces no eres racista sabiéndolo, sino porque lo tenemos aprendido, porque así es el sistema. Desirée lo define muy bien: “tu blanquitud es un privilegio que, en esta sociedad, te da acceso a un trato que las personas negras no tenemos. Ese trato del que te beneficias atiende al racismo sistémico, que favorece a las personas blancas en detrimento de las personas negras. Esto es racismo estructural y está muy arraigado en nuestra sociedad”.

Muchísimas veces no nos damos cuenta que este racismo existe y que nosotros lo estamos perpetuando. Y muchas veces, cuando alguien racializado nos hace ver que tenemos actitudes racistas, nos enfadamos porque no somos conscientes y sentimos vergüenza. “El hecho de que tú no supieras que eso que has dicho/hecho es racista no quiere decir que no lo sea. Lo es, no lo sabías, pero ahora ya lo sabes. El hecho de que te señalen tu racismo te da la oportunidad de hacer mejor las cosas, de ser mejor persona, que es de lo que se trata, ¿no?”, apunta la activista.

Al final, por vivir de forma privilegiada en la sociedad no eres mala persona. Probablemente, ni te habías dado cuenta de que tenías estos privilegios. Pero una vez te han señalado tu racismo, no rectificar o seguir perpetuándolo, sí que te convierte en racista. Y utilizar frases como “tengo una amiga negra” es todavía peor, es una justificación ilógica que no determina nada. Pero no solo se suele usar este argumento para justificar el racismo. “Qué voy a ser homófobo, tengo un amigo gay”, “qué voy a ser transfobo, tengo un amigo trans”, “qué voy a ser machista, mi novia me quiere”.

En todos los casos es lo mismo: si dices alguna de estas frases es porque alguien te ha llamado la atención porque has hablado desde tu privilegio. Has dicho un comentario que alimenta los estereotipos y deberías entender que no está bien. El hecho que “tus amigos” nunca te hayan dicho nada, tiene muchos motivos, como explica Desirée.

En conclusión, se podría resumir el artículo en que toca escuchar siempre. Todos somos racistas, misóginos, homófobos, transfobos, clasistas… ¡Vivimos en una sociedad que lo es! Así que es muy probable que alguno de estos argumentos hayan impermeabilizado en nuestra forma de pensar. Si los gais pueden ser homófobos, los trans transfobos, los negros racistas o los musulmanes islamófobos, las personas blancas por supuesto que también pueden. Y si alguien te lo señala, no deberías ponerte a la defensiva y pensar que te están atacando. Lo importante es escuchar y reflexionar de forma justa sobre si tus comportamientos podrían ser menos prejuiciosos y si, ahorrándote algún comentario, puedes hacer el mundo más acogedor para todos.