¿Alquilar ropa es realmente una opción sostenible?

Las prenda de alquiler cada vez ganan más adeptos, e incluso las marcas de lujo ya se están sumando al carro 

Dentro de todo el movimiento para buscar una alternativa sostenible a la moda fast fashion, el mercado del alquiler de ropa está en auge. A pesar de que en España se asocia el alquiler de ropa para eventos puntuales como las bodas, lo cierto es que firmas como H&M, que lo aplica en su flagship de Berlín, o Decathlon ya se están sumando a esta tendencia.

Una de las plataformas más exitosas que existen es By Rotation. En España aún no está disponible, todo y que la empresa ya está preparando para expandirse, pero en Reino Unido ya cuenta con 200.000 usuarios. Por cada transacción, eso sí, se lleva un 30%. Alquilar ropa puede parecer una buena opción para aquellas personas que deseen ir haciendo rotar sus armarios sin tener que estar comprando constantemente prendas nuevas y, por lo tanto, hacer nuevos residuos. 

Las prendas ya no son para siempre

Incluso en el mundo de las firmas de lujo, como pueden ser Ralph Laurent o bien Kering; el conglomerado que agrupa Gucci, Yves Saint Laurent y Balenciaga, ya se están sumando al carro. En el caso de Kering, esta ha hecho una inversión en la start up Cocoon para sumarse al alquiler de productos como puedan ser bolsos. Que marcas de este tallaje entren en el mercado del alquiler como algo normal puede incluso verse como un cambio de paradigma dentro el mundo de la moda, ya que significa dejar atrás el concepto de “propiedad” (algo muy arraigado) para entender la moda y el lujo como algo que se disfruta. 

¿Qué pasa con el transporte?

Alquilar las prendas y objetos es garantía de no tener que producir otras nuevas, y, por lo tanto, evitar así el impacto ambiental que implica su creación, como el hecho que se acaben convirtiendo rápidamente en residuos. Pero lo cierto es que aquí hay un paso que a veces obviamos: el transporte. Alquilar significa tener que llevar la ropa de un sitio a otro, además de tener que limpiar a fondo la prenda. Lo que al final acaba generando un gran impacto, según un estudio publicado en Environmental Research Letters. 

¿Es realmente sostenible?

En el cómputo general del impacto ambiental que genera cada prenda, su transporte representa un 2,2% de las emisiones. Así como realquilamos la prenda, este impacto se va multiplicando. Utilizar el alquiler de ropa como un gesto diario o bastante cotidiano, al final, puede acabar teniendo un alto impacto. Es cierto que no tan alto como comprar una camiseta o un vestido nuevo, pero tampoco es súper sostenible y “limpio”.

La idea de alquilar ropa también va ligada a una mentalidad que, precisamente, el zero waste intenta eliminar: el capricho por algo que no es necesario. Desde esta corriente de pensamiento se busca solo usar lo básico y alargar lo máximo posible la vida de los productos. Mientras que con el alquiler de prendas todavía funciona con la mentalidad de ir usando productos nuevos y diferentes, huyendo de la idea del armario cápsula. Este implica tener un guardarropa con prendas básicas que te permiten hacer múltiples combinaciones.