Los activistas que usan Google Maps para encontrar y liberar esclavos

En las fábricas de ladrillos del sudeste asiático, miles de personas (niños incluidos) trabajan bajo amenazas y violencia como esclavos: ni cobran ni tienen derecho a irse

“Nos amenazaron con partir los brazos y las piernas de nuestros hijos para que no pudieran trabajar si no pagábamos”, explica en un documental de Al Jazeera una familia que acaba de ser rescatada de un campo de trabajo de esclavos en el norte de la India. “Nosotros fuimos quienes denunciamos al contratista”, explica otro matrimonio a los activistas que, gracias a una tecnología parecida a Google Maps, acaba de liberarlos. “Nos quejamos de las condiciones de trabajo a la ONG. Cuando el jefe se enteró, partió el pie de mi mujer con un ladrillo de barro”, añade, señalándola mientras cojea.

Ambas familias vivían en uno de los cientos de miles de hornos (una cifra que es aproximada, porque no se sabe cuántos hay con exactitud) que constituyen el brick belt, una zona que se extiende por India, Pakistán, Nepal, China y Bangladesh donde se producen todas las toneladas de ladrillos que se usan en estos hiperproblados países. Estos hornos son fábricas muy extensas donde, entre sus muros, viven los trabajadores (niños incluidos) bajo condiciones de esclavitud, trabajando en contra de su voluntad bajo amenazas, coacciones y un sistema de deudas.

Chandravati y sus cuatro hijos, con edades desde los 9 a los 20 años, trabajan cada día de la semana, sin descanso, en uno de estos hornos y sin cobrar. “El dueño abusa de nosotros, el contratista abusa de nosotros. Dice que no tiene dinero mientras mis hijos y yo nos morimos de hambre”, cuenta a AlJazeera, en un documental. Sus hijos, incluso, trabajan de noche para poder ir a la escuela de día.

Precisamente fue con la excusa de la escuela por lo que llegaron a estas fábricas y no pueden salir: con la promesa de que los hijos recibirían educación a cambio de trabajar en la fñabrica, se “endeudaron” con el propietario, y ahora no les deja huir. El chaso Chandravati es muy común: “trabajan con miedo a la violencia en condiciones terribles. Y si escapan, el contratista los reclama a la policía bajo la excusa de que tienen deudas, forzándolos a volver”, explica el documental.

Decenas de ONG de la zona acuden a estas fábricas con inspectores de trabajo y abogados que, si encuentran irregularidades, denuncian y liberan a los esclavos. Sin embargo, no es fácil encontrar estas fábricas. Y por eso, estos activistas están usando mapas por satélite, una tecnología similar a la de Google Maps, para localizar los hornos donde viven esclavizados los trabajadores.

Al Jazeera

“En este mapa se ve claro: está el horno, la fábrica y cientos de estructuras que sirven como hogar. Es probable que el propietario encierre en estas casas a los esclavos y use el alquiler para mantenerlos endeudados y que sigan siendo sus esclavos. Trabajadores gratis de los cuales saca muchísimo beneficio”, añade una de las informáticas que analiza los mapas. Una vez determinan que una fábrica puede contener esclavos, mandan a los equipos jurídicos para pedir los papeles, documentación y entrevistar los trabajadores, y así poder construir el caso que los liberará.

La tecnología que usan es la espacial. Satélites que se envían al espacio y hacen una búsqueda detallada de toda la región donde saben que hay fábricas. Es un proceso largo y complejo (que explica más a fondo el documental), pero que los académicos que lo han desarrollado describen como gratificante: “estamos ayudando a vidas de personas reales”. Uno de los abogados indios que trabaja sobre el terreno defendiendo a los esclavos lo avala: “hemos liberado a miles de personas gracias a esta tecnología. Y continuaremos hasta que enviemos a la cárcel a todos los esclavistas”. La tecnología está al alcance de todoxs, faltan las ganas para ponerse a buscar más lugares donde la vida humana no vale nada.

CN