3 espeluznantes funciones de Facebook que podrían estar activas en unos años

La tecnología avanza de manera imparable. Cada día, grandes mentes exprimen el día buscando maneras de hacer los dispositivos y aplicaciones más cómodos, más intuitivos y más indispensables. Pero, ¿todo avance hace que nuestras vidas sean mejores? ¿Y si, como en Black Mirror, las consecuencias del progreso son como para ponernos los pelos de punta? Aquí tienes una lista de posibles ‘mejoras’ en las que Facebook está (o podría estar) trabajando ahora mismo y que podrían estar implementadas dentro de algunos años.

1. Reconocimiento facial = reconocimiento emocional

Subes una foto tuya a Facebook. En cuestión de segundos, tu gesto se coteja con el de cientos de imágenes en que apareces. Facebook bucea en tu perfil y en el de tus contactos para contrastar tus microexpresiones —los milímetros que arquean las comisuras de tu sonrisa, las arruguitas que se forman en los bordes exteriores de tus ojos, el tamaño de tus pupilas, el ángulo de tus cejas, la tensión en tu mandíbula— con todo el álbum vital que existe sobre ti en Internet, con tus momentos más altos y más bajos. Entonces Facebook emite un diagnóstico y te llega un mensaje. Tu expresión en esa foto delata una emoción forzada, un  intento de parecer más alegre de lo que en realidad estás.

Eso, unido a un recuento estadístico de las horas que has estado online durante las últimas semanas, el tipo de publicaciones que has leído y un estudio sobre lo que has tardado en responder a los mensajes que te llegaban, hacen que Facebook lo tenga claro: estás pasando por una fase depresiva. Así que te envía un amable mensaje en que te recomienda clínicas de salud mental y consultas de psicología cerca de donde estás, ordenadas por cercanía respecto a tu posición actual por GPS y teniendo en cuenta tu horario laboral, almacenado en el calendario de tu móvil. Hasta puede que avise a tus contactos para que te traten con cariño. Porque las sonrisas falsas pueden engañar a tus amigos, pero no a su inteligencia artificial.

2. Tu ubicación, siempre disponible

Os gustáis. Después de un par de conversaciones, os agregáis en Facebook y empezáis a chatear. Al momento de haber escrito las palabras mágicas (“¿dónde quedamos?”) Facebook traza un mapeado según vuestras coordenadas actuales y os aparece una ventana emergente ofreciendo una localización equidistante entre vosotros, acompañada de sugerencias de cafeterías tranquilas donde suena música que os va a gustar según vuestras listas de Spotify. Quedáis varias veces y la cosa va bien. Hasta que un día te da plantón con una excusa bastante pobre.

null

Y, en un momento de debilidad, decides usar una de las recientes funcionalidades del chat de Facebook: ubicar participante. Gracias a ella (siempre y cuando ambos perfiles la tengáis activada), puedes ver dónde está, si está chateando con alguien en ese momento, el nivel de batería de su móvil, la aplicación que está usando e, incluso en caso de que tengas activada la opción premium, las búsquedas y compras recientes en Internet. Tras una ojeada rápida a toda esa información, se te quitan para siempre las ganas de volver a quedar con esa persona.

3. Teclear con la mente, sin filtro

Estás cocinando, con las manos llenas de harina, cuando recibes un mensaje. Llevas puesto el parche, así que con un parpadeo abres el chat y escuchas directamente en tu cabeza, narrado por un tono de voz sintética de tu elección, lo que te acaban de escribir. Es ese amigo tuyo, el de la inseguridad patológica. Te echa la bronca diciendo que de las 93 publicaciones que ha hecho este mes, tú sólo has dado Like a 30 y 'Me encanta' a seis; y que se siente profundamente decepcionado contigo porque pensaba que valorabas más su amistad y su necesidad de difusión. Respiras profundamente, esbozas una sonrisa y activas el sistema Live Thinking para responder con tu pensamiento.

Aprovechando que viene con un filtro de Sinceridad Moderada, te desahogas a gusto en tu cabeza, diciéndole que tienes otras cosas que hacer con tu tiempo aparte de engordar su ego, sabiendo que lo que le va a llegar va a ser un "cuánto lo siento, estaré más pendiente". Pero, justo en el momento en que oyes cómo el mensaje sale zumbando de la bandeja de entrada, recuerdas que anoche desactivaste el filtro para poder decirle a tu pareja, de verdad, qué tenías ganas de hacerle. ¿Te imaginas un mundo así? Pues puede que, aunque tú y yo no lo sepamos, toda esta tecnología esté siendo implementada en nuestro día a día sin que nos demos cuenta. Puede que, al fin y al cabo, Black Mirror no sea un relato tan fantástico como pudiera parecer.