¿No te parece gracioso que los gobiernos se alarmen de la bajas tasas de natalidad pero no hagan nada por solucionar los problemas que las provocan? Quiero decir: la precariedad de la juventud es tremenda y no puedes esperar que tenga tres hijos si no puedo ni pagar el alquiler. Y no es el único. Según un estudio de la Universidad de Murcia, junto con Next Fertility, tanto el semen de los hombres como los ovarios de las mujeres presentan concentraciones de microplásticos, lo que podría estar disminuyendo la fertilidad humana. Es decir, que incluso cuando coges aire, te llenas de valentía y te lanzas a la aventura la vida te puede decir NO.
Los datos son contundentes. Según el primer autor de la investigación, Emilio Gómez, el equipo encontró estos plásticos en hasta un 69% de las muestras de fluido folicular, que es el líquido en el que se desarrollan los ovocitos que luego se convierten en ovarios, y en un 55% de las muestras de semen. Piénsalo. Más de la mitad de la gente que se analiza tiene microplásticos en su aparato reproductor. Y no es la primera vez que sale a la luz algo así. Al menos no con el semen. Es un facto que el plástico está penetrando en muchos lugares en los que no debería penetrar. Pero seguimos usándolo. No parece que vayamos a dejar de hacerlo pronto.
¿Es perjudicial para la fertilidad? En realidad no se sabe. Como explica el periodista científico Miguel Ángel Criado, ya hay “varios estudios sobre el impacto de los microplásticos en el sistema reproductor”. No te voy a aburrir, pero el esperma se mueve menos y la cantidad de óvulos disminuye. No hay que darle muchas vueltas a la cabeza para concluir que sí, que muy probablemente tanto plástico en los genitales esté afectando a nuestra capacidad de tener hijos, pero como no hay estudios rigurosos con humanos al respecto no podemos asegurarlo. Solo tirar de sentido común. Está claro que no mola que te invadan sustancias artificiales.
Lo que sí hay son estudios sobre los efectos de los microplásticos en otros órganos y sistemas. En palabras de Criado, “los pacientes con plásticos microscópicos en sus arterias multiplican por 4,5 su riesgo de infarto, ictus y muerte” y se especula con que podrían dañar el ADN de las células. No sería raro. Es algo totalmente ajeno al cuerpo que se queda ahí dentro interaccionando con el entorno. Sea como sea, lxs dirigentes políticos harían bien en mirar esto, así como todo el tema de la precariedad económica, antes de culpar a la juventud de no querer tener hijos. Que habrá quien no quiera, pero que fácil no te lo están poniendo tampoco.