Dos teorías políticas muy efectivas para solucionar tus discusiones de pareja

Crédito de la imagen: Ana Konjovic

Quitémonos la venda de los ojos de una vez por todas: las relaciones idílicas no existen. Hay parejas con mejor sintonía y capacidad comunicativa que otras, esas parejas cuyas discusiones no acaban siempre en terremotos hiperdestructivos. Pero incluso estas, incluso las mejores, terminan por entrar en batallas de ego aquí y allá por nimiedades rutinarias. Y es lógico: cada uno de nosotros es profundamente complejo y único, así que imaginate la unión de dos complejidades tan grandes. Pero estas discusiones, normales hasta cierto punto, también pueden destruir la relación. Os contamos dos teorías científicas que las abordan.

Los pequeños acuerdos os salvarán

Según la politóloga de la Universidad de California en Berkeley, Michaela Mattes, la clave para resolver disputas políticas en apariencia irreconciliables está en lo que ella llama el ‘piecemeal’ o enfoque por partes. Una teoría política que fue ideada con la intención de ayudar a que dos o varios países consiguiesen resolver pequeños pero enrevesados conflictos, pero que puede aplicarse también a las relaciones humanas y especialmente a esos combates eternos en los que os atascáis tontamente y os dejáis media vida tu pareja y tú.

¿Pero en qué consiste exactamente esta teoría? Básicamente en que los "pasos cooperativos más pequeños pueden fomentar una cooperación más profunda". O en otras palabras: que si en lugar de parapetarte en tu ego y orgullo consigues ceder y negociar soluciones en discusiones tontas -esas tan triviales a las que no sueles darle la suficiente importancia como tratar de arreglarlas adecuadamente-, vuestra complicidad y capacidad de solventar grandes problemas o crisis aumentará considerablemente. Victorias en apariencia minúsculas que os fortalecerán.

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Y sí, tal y como estarás exclamando desde tu habitación, cada discusión es única y tiene un origen y unas características diferentes que dificultan la negociación. Lo mismo le ocurrió a la politóloga Mattes cuando analizaba esta teoría en el campo de la política: factores como el número de disputas pasadas, las diferencias estratégicas u otras variables fueron asociadas por la investigadora con una tasa más baja de resolución de conflictos. Y lo mismo podría decirse de las peleas de pareja y sus infinitas particularidades.

Pero incluso así, en el peor escenario, conseguir arreglos parciales o acuerdos en cosas pequeñas predijeron una resolución total y pacífica de los grandes problemas. Además, comenzar a negociar en lugar de limitarse a discutir o generar sentimientos negativos aumenta la inercia negociadora para futuros encontronazos. Y muy importante: reduce la probabilidad de que las partes se involucren en un conflicto violento. Hablamos de manipulación emocional, palabras hirientes y todas esas desagradables armas que sacamos a relucir cuando discutimos.

Los pequeños acuerdos os destruirán

En el otro extremo teórico encontramos, según cuenta la psicóloga Susan Krauss en Psychology Today, la idea de que llegar a acuerdos parciales en asuntos menores es una forma consciente o incosciente de barrer bajo la alfombra los temas verdaderamente importantes de vuestra relación. Es decir, que resolver esos conflictos triviales que surgen de innumerables diferencias de personalidad y perspectiva puede terminar ocultando precisamente que vuestras diferencias de personalidad y perspectiva son más profundas de lo que deberían.

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Hablamos de valores morales, prioridades vitales, cuestiones familiares, sentidos del humor o niveles empáticos y emocionales, entre muchas otras. Cuestiones fundamentales en las que resulta trascendental coincidir o encajar para que una relación sentimental prospere en el tiempo. Y, según esta visión política, deberías intentar ahondar lo máximo posible para llegar al núcleo de estas diferencias profundas si quieres salvar tu relación. Pero claro, sentarse a hablar sobre temas tan profundos y solucionarlos resulta mucho más complejo.

Y, aunque podríais tener éxito, pues el campo de resolución de conflictos se basa en la premisa de que cualquier desacuerdo puede superarse sin importar lo profundo o duradero que sea, también existe el riesgo de que mirar a los ojos a los problemas de verdad os lleve a daros cuenta de que no estáis hechos para estar juntos. Es mucho más sencillo mantenerse entretenido en las pequeñas batallas que lanzarse a la batalla definitiva.

No obstante, y elijas la opción que elijas, la verdadera llave para el éxito pasa por el compromiso. Porque si alguno de los dos no está comprometido con la relación hay poco que hacer, tomes el camino de las pequeñas concesiones o el de enfrentar los grandes tsunamis. Por el contrario, y como explica Krauss, la voluntad de arreglar las cosas y no conformarse con la mediocridad, aún en niveles mínimos es suficiente para resolver las diferencias. Si, en teoría, los políticos pueden ponerse de acuerdo, ¿cómo no vais a poder vosotros?