Qué hacer si tu pareja es demasiado celosa y (todavía) no lo quieres dejar

Aunque la opción más fácil sea tirar la toalla, es posible reconducir la situación con esfuerzo y la ayuda de un profesional

Controla tu móvil, a tus amistades, a tus ex y siempre, absolutamente siempre, sabe donde estás. Y mientras tanto, tú te sientes en una cárcel sin barrotes, pensando qué dirá si llegas tarde o si alguien de tu entorno te invita a tomar algo, rezando para que un inoportuno mensaje de Whatsapp no desate una discusión en la que siempre sales perdiendo. Vives pendiente de sus inseguridades, con el miedo de generar una de sus ‘rabietas’ y desarrollando un complejo de culpa que no te deja respirar. Vives en una relación dominada por los celos y no sabes qué hacer. 

El problema es que tú la/le quieres y, por eso mismo, vas tolerando este comportamiento. Cosas que meses atrás te parecerían imperdonables, ahora las aceptas o, simplemente, has aprendido el método para evitarlas. Pero sabes que no puedes continuar así y te preguntas qué deberías hacer para cambiarlo/a o si deberías pensar en dejarlo. Para ayudarte en esta difícilísima decisión —aunque muchas personas desde fuera no lo vean así— la psicóloga y autora del blog Psicología Estratégica, Paola Graziano, te da las claves para no naufragar ante una tormentosa relación con una persona celosa.

“Los celos en la pareja son inseguridades y desconfianzas generadas por el miedo a perder a la persona amada. Hay muchas personas que sí se reconocen como celosas e incluso consideran erróneamente que los celos son ‘síntoma’ de querer mucho a la pareja, o que están relacionados con la pasión”, explica Graziano dejando claro que, en muchas ocasiones, la persona celosa no es capaz de reconocer que tiene un problema —a veces incluso lo justifica— generando con ello dinámicas especialmente tóxicas en su pareja.

El celoso se está desconfiado por eso busca sentirse más seguro mediante el ‘control’ de la otra persona: el ‘prohibir’ determinadas cosas, el chantaje emocional del tipo: ‘si me quisieras harías tal o cal cosa..’, el pedir ‘muestras’ de amor, el controlar las actividades y tiempo de la otra persona, las ‘rabietas’ ante situaciones que se consideran una amenaza, entre otros, son comportamientos típicos del celoso”, añade la psicóloga. Pero, aunque ya sabemos qué son los celos y cómo se manifiestan, lo realmente importante a la hora de tratar con una pareja celosa es conocer el origen de sus inseguridades.

Como apunta Graziano, los motivos por los que alguien incurre en los celos pueden ser muchos y muy variados. “Puede haber problemas de autoestima, una carencia a la hora de saber expresar emociones (o falta de asertividad), complejos y/o traumas en relación a experiencias pasadas, inmadurez emocional, y creencias irracionales que pueden haber sido aprendidas en su entorno”, señala la psicóloga. Así que resulta fundamental saber detectar esta inseguridad en tu pareja y ponerle un límite desde el primer momento.

“Los celos son un problema desde el principio porque hacen sufrir a la persona que los padece y entorpecen la buena comunicación, la complicidad, y la confianza en una relación”, sentencia la psicóloga apuntando a la paradoja de que más que conseguir retener a la pareja, lo que consiguen los celos es separarla. Es lo que se suele conocer como las ‘profecías autocumplidas’. “El no querer perder a la persona amada, acaba por provocar más distancia con ella. Mientras tanto, la otra persona siente agobio y, si uno se siente perseguido, normalmente escapa”, destaca la especialista.

Entonces, ¿qué podemos hacer para evitar llegar a ese punto? Para Graziano, la clave está en una buena comunicación y en ser más asertivos. “No debemos nunca entrar en el ‘juego de los celos’, ni permitir actitudes de control, agresivas o chantajes emocionales. Se ha de cambiar esta dinámica para favorecer una relación basada en las cosas que unen a la pareja como la complicidad, el respeto y la buena comunicación”, recomienda la psicóloga que, además, tampoco descarta la ayuda de un profesional para resolver estos problemas: “si es necesario se puede acudir a terapia de pareja”.

Seguramente, si has leído hasta aquí quizás estés pensando que todo esto suena muy bien pero sigues aferrándote a la máxima que dice que ‘las personas no cambian’. Pues, según Graziano, esto no es del todo cierto y las personas sí pueden cambiar, pero solo si quieren de verdad: “Se trata de que esa persona trabaje, supere las inseguridades y mejore la gestión de sus emociones, uno puede apoyarlo en el camino, aconsejarle que busque ayuda profesional, trabajar una buena comunicación en la pareja, pero no podemos cambiar nosotros al otro”.

Al final, lidiar con una pareja extremadamente celosa es un asunto complicado en el que es muy posible que las dinámicas que hayáis generado os imposibiliten reconducir vuestra relación sin caer en una frustración aún peor. Pero no es imposible, trabajando la comunicación y estableciendo unos límites claros se puede conseguir. Eso sí, la intervención de profesionales como Graziano es una muy buena idea para ayudaros a ver las cosas desde otra perspectiva y dar los pasos en la dirección correcta. Y, si resulta que lo vuestro es insalvable, siempre te queda la opción de finiquitar la relación y cada uno por su lado. 

Lo importante es que te sientas querido/a, valorado/a y, sobre todo, libre para disfrutar vuestro amor.