20 lecciones que he aprendido durante mi ruptura

Dejémonos de hipocresía barata: ningún aprendizaje que encontremos entre tanta tiniebla podrá compensar la paliza emocional que trae consigo una ruptura verdaderamente jodida. No hay cosmovisión que nos prepare para ello. No hay filosofía que nos permita transformarlo en algo deseable, por mucho gurú sonriente que camine por la tierra agradeciendo cada duelo que le llevó a la iluminación.

Todo lo contrario: si contásemos con un botoncito que nos permitiera avanzar en el tiempo y saltarnos todo el proceso, lo pulsaríamos. Pero no hay botón. Ni escapatoria. Estamos obligados a tragárnoslo entero. Podemos negarnos, y generar aún más dolor, o podemos aceptarlo, crecer y llevarnos algo bueno que usar la próxima vez.

1. Estás solo. Quizá no aparentemente, porque tienes mucha gente apoyándote a tu alrededor, pero el único que puede y debe digerir la pérdida eres tú. Hazte cargo. No responsabilices al resto de tu bienestar. Ni ahora ni nunca.

2. No estás solo. Nadie puede superarlo por ti, pero las risas, los abrazos y los oídos marcan una diferencia brutal. Agradécelo. Aunque parezcas olvidarlo, están ahí por voluntad propia.

3. Escapa del egocentrismo. Para ti, tu drama es apocalíptico y monopoliza tu mente, pero quienes te rodean tienen su propia vida. No te regodees hablándoles todo el rato de lo mismo. Sé generoso.

4. Muévete, aunque no tengas motivación. Necesitas ilusionarte con planes, proyectos o personas nuevas. La acción genera más acción y así se abre paso la vida. Y que esa lección sirva hasta el fin de tus días.

5. Pero ten presente que esos planes, esos proyectos o esas nuevas personas no van a llenar el hueco que dejó cuando se fue. Ese hueco no se volverá a llenar. Se irá empequeñeciendo hasta desaparecer. Y ahí tu único aliado es el tiempo. Si olvidas esto, te suscribes a la decepción.

6. Darás cinco pasos adelante y tres hacia atrás. Acostúmbrate a las recaídas y, cuando lleguen, sé paciente y recuerda que también eso es pasajero. Nada es permanente.

7. Suelta esa actitud vanidosa que te hace creer que tu caso es especial porque vuestra relación era especial. Que tú lo tienes más difícil. La química del enamoramiento y del desenamoramiento son idénticas para todos. No hay nada extraordinario en tu situación. Todo el mundo lo soporta y lo supera. Tú también.

8. La nostalgia conduce a la idealización de esa persona y de vuestra relación. Sé consciente de la distorsión. No compres esos pensamientos que te cuentan que jamás encontrarás a nadie igual o que jamás construirás nada igual. Es una mala apuesta.

9. Sacúdete el papel de víctima, la autocompasión y las quejas estériles. Ni el universo ni la vida conspiran contra ti. Ríndete a la situación. No te revuelvas gritando "¿por qué a mí?".

10. Preguntas tipo "¿cómo ha podido hacerlo?" o "¿cómo es posible que pueda seguir adelante sin mí?" no tienen sentido alguno. Estás atribuyéndoselas a la imagen mental que tienes de esa persona de cuando aún estaba enamorada de ti. La que se fue ya no lo estaba, así que son cuestiones estúpidas que se contestan solas.

11. No trates de superarlo aferrándote a la soberbia. Pensamientos como "algún día mirará atrás y se arrepentirá" o "no me merece" son ridículos e inciertos. Céntrate en ti, en lo que sientes tú.

12. Cuando acudan a tu mente futuros escenarios dolorosos, obsérvalos pero no los alimentes. No te van a preparar para la vida real. Lo único que consigues es añadir más dolor a este momento, que al fin y al cabo es lo único real, lo único que tienes.

13. Rompe el bucle de conversaciones imaginarias que tienes en tu cabeza. Quizá te alivien a corto plazo, pero no están sino prolongando el proceso. Te mantienen enganchado a la droga.

14. Idealizar es mal camino, pero demonizar también. Aunque la ira es más llevadera que la tristeza, también es menos sana y, la mayoría de veces, gratuita. Se fue pero sigue siendo la misma persona maravillosa. Acepta la derrota y deséale lo mejor, donde sea y con quien sea.

15. No son años perdidos. Te lo has pasado en grande y has crecido una barbaridad. No desees poder borrarlo todo. El dolor pasará y quedará un recuerdo precioso. No seas infantil.

16. No le molestes tratando de aliviar tu dolor. Respeta su decisión. Pónselo fácil y, de paso, póntelo fácil a ti mismo. Necesitas poner tiempo y espacio de por medio.

17. Las redes sociales pueden ser útiles para sentirte menos solo y recomponer tu autoestima, pero no abuses. No busques fuera lo que debes encontrar dentro. Esto es aplicable a la carrera, el sexo y cualquier otra cosa.

18. Medita. Te hace sentir completo, algo fundamental en la recuperación.

19. Perdónate por olvidar todas estas cosas y caer presa de la emocionalidad, la contradicción y los errores. Eres humano, no un robot programado con códigos de autoayuda.

20. Todo lo aprendido no funcionará milagrosamente la próxima vez. Tendrás que reaprenderlo, pero será un poquito más fácil. Y en el desierto, ya saben, cualquier gotita de agua marca la diferencia.


 Ilustraciones de Yvan Favre