En Noviembre de 2024, y por primera vez en su historia, la Corte Penal Internacional se posicionó contra las políticas de genocidio perpetradas por Israel en la Franja de Gaza contra la población Palestina. En concreto, y como te contamos en aquel momento, la CPI emitió varias órdenes de arresto contra el ex comandante de las fuerzas de defensa del Mando Sur del ejército israelí, Yoav Gallant, y, aún más importante, contra el propio primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al considerar que había motivos razones para considerarlos responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad. Y a Netanyahu le puso la cruz a este tribunal: ha admitido estar planeando su desmantelamiento.
“Anoche hablé con el secretario de Estado [de Estados Unidos], Marco Rubio, y me reiteró la intención de Estados Unidos de actuar con firmeza contra esta organización”, afirmó días atrás el máximo mandatario israelí. Según el comunicado de su gabinete, Netanyahu cree que este tribunal internacional “pone en peligro la justicia en el mundo” y limita la defensa de los países “a las decisiones de funcionarios corruptos de La Haya”. Es el primer paso de estas dos potencias militares, dirigidas por líderes cada vez más autoritarios, para eliminar de la escena global a uno de los pocos agentes que tiene la capacidad de cuestionar sus actos militares. Y no parece que la cosa vaya a quedar en palabras.
Porque, como ha explicado elDiario.es, a partir de informaciones recabadas por la agencia EFE, el mandatario israelí ha invitado a otros países a que sigan la iniciativa estadounidense. Además, Netanyahu ha aprovechado la ocasión para acusar al ex fiscal de la Corte Penal Internacional, Karim Khan, responsable de la emisión de aquellas órdenes de arresto contra él y contra Galant, de haberlo hecho para desviar la atención de las acusaciones que pesan contra él. Y es que el antiguo fiscal fue destituido la semana pasada tras salir a la luz una presunta conducta sexual indebida. En cualquier caso, las órdenes de arresto tuvieron lugar años antes de que esta acusación se hiciese pública.
“Hizo esto para desviar la atención. Para congregar a su alrededor a todos los que odian a Israel y, en esencia, para crearse una coraza protectora. Esa coraza se ha abierto y también ha expuesto su verdadera motivación, y la injusticia y la profunda corrupción que existen no solo en la Fiscalía, sino en toda la Corte Penal Internacional en su conjunto”, dijo el propio Benjamin Netanyahu estos días atrás. Todo esto viene a colación por la reciente reunión de Trump y Netanyahu, en la que no solo hablarán de la posible eliminación de la Corte Penal Internacional, sino de muchos otros asuntos que afectan al derecho a la justicia, al derecho a la dignidad y al derecho a la vida de millones de personas.
