Una sociedad desigual no es una sociedad deseable. Y la nuestra lo es. Así lo percibimos los españoles: según el último informe de Oxfam, el 80% reconoce vivir en un país profundamente desigual y la mitad cree que las posibilidades de prosperar en la vida dependen directamente del origen socioeconómico. Lo cual es cierto. Lo curioso es que todo esto se está materializando cada vez más en una cuestión de vivienda: como apuntan desde El Salto, “cada vez más, las desigualdades en la población están determinadas por si eres propietario, arrendador o inquilino”. Para que te hagas una idea del alcance de esto, los grandes caseros tienen 450 veces más patrimonio que los inquilinos.
Y no solo eso: también tienen cuatro veces más renta de media, tal como refleja un informe publicado recientemente y promovido por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Sí, la desigualdad socioeconómica entre los multiarrendadores y la población obligada a alquiler crece cada año un poquito más, fruto de la gran locura de precios del mercado inmobiliario español. La moraleja es sencilla: en este país, en 2026 y lamentablemente parece que también en los años venideros, tener que alquilar porque no se tiene una vivienda en propiedad es una sentencia de precariedad para muchísima gente. Te dejas toda tu capacidad de ahorro en pagarte un techo bajo el que vivir.
Más concretamente, y siempre según este estudio, coordinado por el investigador Javier Gil, “la renta mediana anual de los arrendadores de una sola vivienda es de 50.959 euros frente a los 21.335 de los hogares inquilinos”, una brecha que termina de explotar cuando metes en la ecuación a quienes tienen más de una vivienda en propiedad: su renta mediana anual es de 80.375 euros. Una cifra muy inusual en el caso de los arrendatarios. Y la peor noticia de todo esto es que la tendencia es clara y apunta a agigantarse. La falta de sensatez del mercado de la vivienda nos conduce directamente a una sociedad en la que heredar una vivienda es más diferencial incluso que el empleo que tienes.
Algo que queda claro cuando pasamos de analizar la renta mediana al patrimonio total. “Según el informe, los hogares inquilinos tienen una riqueza neta mediana de 2.217 euros, frente a los 996.826 euros de quienes alquilan dos o más viviendas”. Es un disparate. En palabras del propio Gil, miembro del CSIC, “la vivienda ya no solo refleja las desigualdades económicas. Se ha convertido en uno de los principales mecanismos que las reproduce y las amplía”. De ahí que, afirma, “la crisis de la vivienda es una crisis de desigualdad”. Una crisis que nadie parece capaz de solucionar. O, quizás, solo quizás, que nadie parece dispuesto a solucionar.
