Los Estados Unidos atraviesan un momento particularmente reaccionario. Especialmente en lo que a derechos queer se refiere. A nivel federal, se han aprobado en los últimos años leyes como la Orden Ejecutiva 14168, por la cual el gobierno obliga a sus agencias a usar lenguaje basado en el sexo asignado al nacer, o la orden mediante la cual se prohíbe a las personas trans formar parte del ejército. A nivel estatal, destacan negativamente leyes como la SB 1580 de Florida, por la cual se reconoce el derecho a los profesionales médicos de negar tratamiento por creencias ideológicas, o la Senate Bill 12 de Texas, que prohibía los shows drags en presencia de menores. Y sí, “prohibía” es la palabra adecuada.
Porque un juez federal del estado la ha declarado inconstitucional. Esto es obviamente lo más importante. Pero igual de importante son las justificaciones de este juez para tumbar la Senate Bill de Texas: como apunta el periodista Carlos E. Molina, “señala que Dolly Parton podría ser considerada bajo la lógica de la norma un ‘símbolo sexual voluptuoso’ por su gran cabello, su ropa extravagante y la exposición de sus pechos”. Además, el juez Hittner también pone como ejemplos las actuaciones de otros artistas del nivel de Elvis Presley o Miley Cirus. “Hay elementos ‘eróticos’ en innumerables actuaciones populares que podrían quedar sujetos tanto a sanciones civiles como penales”.
Su lógica es sencilla: ¿por qué un espectáculo drag habría de ser prohibido en presencia de menores cuando estos ven y participan en shows musicales en los que se dan los mismos ingredientes que parece odiar la Senate Bill 12? De hecho, el juez considera que es esta arbitrariedad en la censura la que convierte en inadecuada la ley. Obviamente, tú y yo somos conscientes de que no hay tal arbitrariedad: es puramente transfobia. Y Hittner también lo sabe. Pero ha elegido esta manera de justificar su invalidación. Sea como sea, está claro que se trata de una pequeña, pero importantísima, victoria para la comunidad LGTBIAQ+. Aunque el gobierno estatal seguirá luchando por restaurarla.
Lo más destacado de la sentencia es la manera en la que el juez despacha el odio de quienes promulgaron la ley: “Para aquellos a quienes ofenden actividades como las descritas en este caso, la solución es relativamente simple: simplemente no vayan”. Por desgracia, hay muchos otros estados, como Kansas, Kentucky, Louisiana o Mississippi que continúan teniendo legislaciones LGTBIAQfóbicas. Unas que, según un informe de Human Rights Watch de 2025, daña la salud, la educación y la dignidad de la comunidad y particularmente de los jóvenes transgénero. Un colectivo vulnerable dentro de una comunidad muy vulnerable. Por eso necesitan todo nuestro apoyo.
