El desarrollo de las inteligencias artificiales es mucho más que un mero desarrollo tecnológico: es también y sobre todo un desafío económico, político, cultural, social y filosófico. Uno que nos obliga a repensar muchas de las cosas que dábamos por hecho y que nos pone en situaciones límite de adaptación. Por ejemplo para los artistas. Después de miles de años de monopolio, en los que el arte provenía exclusivamente de seres humanos de carne y hueso, los artistas se enfrentan a unos nuevos competidores bastante más prolíficos. Sí, aunque no sea algo generalizado, mucha gente comienza a consumir cada vez más textos, canciones, fotografías y vídeos generados por inteligencia artificial. Y los artistas han encontrado una solución: sus making of.
Piénsalo. El producto final puede terminar siendo el mismo. Y decimos “puede” porque aún estamos en ese proceso intermedio de tratar de comprender si verdaderamente las inteligencias artificiales generativas son capaces de crear el mismo valor artístico que las personas. En cualquier caso, lo que no puede ofrecerte ninguna IA es el proceso creativo. Porque no sería ni mucho menos interesante: una enorme cantidad de cálculos matemáticos detrás de los cuales no hay un esfuerzo emocional ni físico. Sin embargo, los artistas humanos sí que pueden ofrecértelo. El cómo descubrieron una idea. El cómo trabajaron para poder aterrizarla. El cómo ejecutaron la idea para darle vida. Todo aquello que históricamente se ha escondido.
Ahora sale a la luz. Ahora pasa a ser el valor añadido que los artistas pueden regalarle al mundo. El nuevo vínculo de las personas con sus creadores favoritos. Y no está ocurriendo solo en un plano de nicho. No son solo los pequeños artistas espoleados por las inteligencias artificiales los que están apartando las cortinas de su proceso artístico para que todo el mundo vea lo que hay detrás. No. También los grandes autores. Como apuntan desde Impact, uno de lo supervisores de efectos visuales del último videoclip de PinkPantheress, para la canción Girl Like Me, ha respondido al entusiasmo de la gente por su trabajo mostrando el paso a paso de su trabajo en bambalinas. Y sí, ese análisis ha alcanzado los 2 millones de visitas online.
Lo cual significa que efectivamente hay millones de personas ahí fuera interesadas en el esfuerzo hasta ahora invisible del artista. Y no es el único caso. El terremoto Girl Like Me también ha motivado que Zara Larsson, colaboradora habitual de Pink Pantheress, se haya lanzado a making of de la portada de su álbum de remezclas Midnight Sun: Girls Trip a través de fotografías subidas a redes. Ah y Dessie Jackson, animadora de stop-motion de Sabrina Carpenter, publicó en Instagram un vídeo del proceso de desarrollo del decorado de Sabrinawood. Ejemplos todos ellos que han funcionado muy bien mediáticamente. La razón es sencilla: cada vez más gente quiere rescatar el lado humano del arte de las manos de la IA. Y el making of es la clave.
