Consejos de un psicólogo para no caer en la hiperproductividad

¿Te sientes culpable cuando no haces absolutamente nada útil? Eso no es vida
Estos consejos de un psicólogo te ayudarán a no caer en la hiperproductividad

A la vida moderna le falta aburrimiento. Le falta contemplación. Le falta un no hacer nada revitalizante. Los discursos motivacionales sobre la importancia de esforzarse más y más, embarcarse en proyectos y mantenerse ocupadx constantemente te llegan desde todos los flancos y son responsables de esa profunda culpa interna que experimentas cuando te tomas el lujo de sentarte en un banco del parque a verlas venir o te pasas una mañana de sábado remoloneando dentro de la cama. Tú, como la inmensa mayoría de los mortales, eres esclavo de un síndrome que al sistema le viene muy bien para que la maquinaria siga funcionando: la hiperproductividad o productivitis.

En concreto, y según cuenta la psicóloga Paola Rosa en una publicación en su perfil de Instagram, la productivitis es la “falsa creencia de que mientras más hacemos, más somos: que mientras más productivos somos, más demostramos nuestras capacidades y habilidades y, por ende, somos mejor vistos por los demás”. Descansar de verdad, apagar el motor de la hiperexigencia y dedicarse a fluir con el momento sin la pretensión de avanzar en ningún área de la vida, se convierte en una utopía bajo la infección de productivitis. Sobre todo porque tu pareja, tus amigxs y quienes tienes a tu lado están igual de infectadxs que tú. Os retroalimentáis negativamente día tras día.

Pequeños momentos de placer

Pero podéis combatirlo. Para empezar, y según cuenta en El Confidencial el psicólogo Pablo R. Coca, más conocido como Occimorons, tienes que incluir en tu rutina diaria pequeños momentos de puro placer. No leas un libro para tacharlo de tu lista de must read. No te pongas al día con una serie porque necesitas estar al día. No cocines para tener tuppers para toda la semana. No. Haz algo que no te lleve a ningún sitio. Algo que haces por el simple hecho de que es agradable en sí mismo. Comienza con unos diez minutos diarios y ve subiendo conforme vayas sintiéndote más a gusto. No se trata de entregarse repentinamente a todo un finde de nadería. Ve poquito a poco.

Después de todo, no va a ser sencillo. En palabras de Occimorons, “al principio nos puede costar porque nuestros pensamientos y emociones nos lo ponen difícil”. Su recomendación es que cuando aparezcan no trates de espantarlos ni de controlarlos, sino que los observes sin juicio y veas cómo aparecen y desaparecen sin más. Más adelante, cuando dispongas de una mayor resistencia a estos feelings de culpa, deberás ir un pasito más allá y tratar de averiguar de dónde proceden. ¿Es una autoestima frágil? ¿Educación? ¿Una sociedad podrida? Y si ves que no consigues reducir la intensidad de tu productivitis, “habría que valorar pedir ayuda profesional”. Porque eso no es vida.

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