Esta cadena de supermercados dejará de producir sus productos con aceite de palma

Un compuesto que lleva demasiado tiempo cargándose el planeta y tu salud

A pesar de que llevamos tiempo escuchando hablar de los efectos nocivos que el aceite de palma tiene sobre nuestra salud, el medio ambiente y las comunidades próximas a las grandes plantaciones, se sigue utilizando para producir una infinidad de productos. Pero para cambiar esta realidad, una cadena de supermercados británica, Iceland, ha dado un paso adelante anunciando que a finales de 2018 los productos de su marca dejarán de estar compuestos por este aceite.

A Iceland le sobran los motivos para tomar esta decisión. La creciente demanda de aceite de palma está acabando con las selvas tropicales del sudeste de Asia, los orangutanes –la principal especie afectada– se están quedando sin sus hogares en bosques que antes eran vírgenes y hay comunidades locales que han visto como sus tierras están siendo explotadas sin que nadie les haya pedido permiso. Algunas de ellas, incluso, no han tenido más opción que desplazarse dejando sus casas para siempre. 

Es por ello que el director general de Iceland, Richard Walker, dijo a la BBC que, por el momento, no hay forma de producir aceite de palma sin cargarnos el planeta. Y todo ello por mucho que actualmente haya organizaciones que trabajan por encontrar maneras más éticas y sostenibles. "El aceite de palma sostenible certificado actualmente no limita la deforestación y actualmente no limita el crecimiento de las plantaciones de aceite de palma. Entonces, hasta que no exista un aceite de palma genuinamente sostenible que contenga cero deforestación, diremos que no al aceite de palma", recalcó Walker.

Aunque se haya demostrado con creces lo perjudicial que es el aceite de palma, aún existe un gran desconocimiento por parte de la población. Una prueba de ello es una encuesta que se hizo en Reino Unido a más de 5.000 consumidores, de los cuales aproximadamente un tercio no sabía qué era el aceite de palma. Pero, lo importante es que cuando se les habló de lo dañino que es para el medio ambiente, el 85% dijo que no debería utilizarse. Así que esperemos que, en un futuro, el resto de cadenas de supermercados de todo el mundo piensen como este 85% y como Iceland para que, de una vez por todas, demos carpetazo a un ingrediente que nunca tendría que haber estado en nuestra comida.