Una nutricionista te explica cómo protegerte del bajón de la astenia primaveral

Atiborrarse a café y jalea real podría ser una muy mala solución a tu fatiga

Ya es primavera. Los pajaritos cantan, el solete se refleja en tu piel de tono blanco radiactivo y tu nariz parece un grifo con tanto estornudar. Es normal, es lo que conlleva esta época del año y, más allá del hervor hormonal que te produce ver más centímetros de piel después del largo invierno, lo que suele ocurrir es que estás hecho/a polvo. Sí, como si te hubieses chupado el Primavera Sound de empalmada y, además, te da una pereza enorme estudiar, trabajar e, incluso, cocinarte. Son los síntomas más conocidos de la astenia primaveral, un trastorno adaptativo que suele durar entre dos y tres semanas y que se traduce en fatiga, falta de apetito, irritabilidad y trastornos del sueño. Vamos que con tanta luz solar tus ritmos circadianos se vuelven locos, te convierte en un ser más social de lo normal que se arrastra de café en café. Y aquí precisamente, en atiborrarte de cafeína y sustancias estimulantes, reside el primer gran error que cometerás esta primavera para compensar tu pereza extrema. 

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Nada de estimulantes 

“Tomar estimulantes contra el cansancio es innecesario y poco recomendable porque acabas generando una dependencia. Es cierto que te ayudan a estar más activo o despierto, pero en realidad no estás solucionando el problema de fondo”, explica la nutricionista y dietista en Alimmenta, Laia Gómez. Junto al clásico café, la especialista también advierte sobre el abuso del té o infusiones como la yerba mate que cada vez tiene más popularidad en nuestro país y que también contiene altas dosis de teína y cafeína. Tampoco se muestra demasiado partidaria de bebidas energéticas o refrescos con cafeína ya que, además, contienen altos niveles en azúcar: “El abuso de alimentos dulces y cargados de azúcares también es una de las formas en las que muchas personas intentan aliviar el decaimiento. Una estrategia del todo errónea”. El problema estriba en que, si bien el azúcar nos aporta un subidón instantáneo, una vez se ha consumido nos provoca un bajón todavía más intenso y empeora la situación.

Suplementos los justos

En cuanto a los productos multivitamínicos, el ginseng o la jalea real que suelen publicitarse en esta época del año, Gómez aconseja andarse con precaución y recurrir a ellos únicamente si los necesitamos. “En gran parte es marketing. Te venden que si estás cansado deberías tomarte algo para la fatiga. En realidad, la manera de solucionarlo sería lo primero conseguir una dieta equilibrada y, si aún así no se consiguiese, ya pasar a determinados suplementos”, subraya. En este sentido, la nutricionista matiza que “no es lo mismo tomarse una jalea real o un multivitamínico, que podrían llegar a ser recomendables en algunos casos, que meterse productos a base de guaraná o cafeína que, en realidad, son estimulantes”. 

Cuidado con la operación bikini

Al final, como suele ocurrir con otras tantas cosas, la prevención, es decir, comer bien y ejercitarse regularmente, acaba siendo la manera más efectiva de sobreponerse a los efectos de la astenia primaveral. “Si se realiza ejercicio y se come correctamente será más fácil dormir bien y con ello evitar la fatiga que se asocia a este trastorno. Es poco glamouroso pero es así de simple”, resume Gómez que, sin embargo, recuerda que precisamente este es un periodo en el que muchos descuidan estas tres reglas. “Otro de los problemas presentes en la primavera es que algunas personas están comiendo menos o dejando de consumir algunos productos con el objetivo de perder peso y ponerse en forma para el verano, agravando con ello los efectos de la astenia”, advierte la nutricionista. 

Comprobar etiquetas

Por último, y especialmente si optas por hacer modificaciones en tu dieta habitual, Gómez aconseja prestar especial atención a las etiquetas de los productos que consumas. “Siempre hay que comprobar las etiquetas de los productos para quedarnos con lo que realmente nos interesa y descartar las sustancias que pueden ser contraproducentes”, concluye la experta que, como no podía ser de otra manera, recomienda huir de los ultraprocesados y apostar por los productos frescos. Ahora ya lo sabes, si sientes que estos días te cuesta un poquito más de los normal funcionar, es muy probable que estés sintiendo los efectos de la astenia primaveral pero también que estés comiendo francamente mal. De ti depende volverte inmune al buen tiempo o arrastrarte por los pasillos de la facultad o la oficina hasta que se te pase la fatiga y el bajón primaveral.