En España los ricos se están casando entre ellos más que nunca para mantener sus privilegios

”La posibilidad de que un hombre rico se empareje con una mujer de ingresos medios-bajos se reduce cinco veces respecto a un escenario aleatorio”

Desigualdad. Es una de las palabras de moda por razones obvias: cada análisis que se realiza sobre la distribución de la riqueza en el mundo revela que la diferencia de patrimonio e ingresos entre las clases más ricas y las clases medias y bajas está creciendo año tras año. Y 2025 no ha sido una excepción. Como muestra un nuevo informe elaborado por la confederación Oxfam, los superricos aumentaron sus riquezas en un 16% el pasado año. En parte, porque el dinero es un recurso que atrae más dinero. En parte, porque las clases altas están intensificando una estrategia muy medieval de preservación de su riqueza: casarse entre familias ricas.

Sí, cada vez más personas pertenecientes a las clases privilegiadas deciden centrar su búsqueda romántica en sectores integrados por otras personas ricas. Especialmente en España. Como apuntan desde Gizmodo, basándose en estudios científicos publicados recientemente por la Comisión Europea, “las parejas no se forman al azar, se forman entre quienes comparten ingresos, educación y patrimonio, y en la cúspide económica este mecanismo se intensifica hasta niveles extraordinarios”. Porque esta tendencia siempre ha estado ahí. Siempre. Pero la polarización del mundo la está llevando a su máxima expresión. La gente rica huye de los humildes.

Es lo que los expertos conocen como homogamia socioeconómica. Y no, no se da con la misma frecuencia e intensidad entre todas las clases sociales. Según uno de esos estudios científicos mencionados, el de la investigadora Silvia De Poli, “los hombres y mujeres del 10% más rico tienen tres veces más probabilidades de casarse entre sí que en una sociedad sin filtros. Y la posibilidad de que un hombre rico se empareje con una mujer de ingresos medios-bajos se reduce cinco veces respecto a un escenario aleatorio”. No es algo anecdótico. Es una constante. Una estrategia para que nadie ponga en peligro su superioridad económica en España.

Y obviamente esto afecta profundamente al ascensor social. Sí, ese concepto utilizado tan habitualmente por la derecha para justificar el capitalismo: que da igual donde nazcas y bajo qué circunstancias porque el ascensor social puede ser que te lleve a lo más alto del espectro socioeconómico. Y hace tiempo que sabemos que esto no es del todo verdad. No al menos en España. Aquí el ascensor social está muy averiado. En este escenario, la homogamia socioeconómica solo contribuye a deteriorarlo más. Porque “el emparejamiento selectivo no solo una fortunas: las multiplica”. Es hora de redoblar la apuesta por la educación pública para contrarrestarlo.

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