Sanidad aprueba el Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia para agilizar los casos más urgentes

Alrededor de un tercio de las personas que solicitan la prestación en nuestro país fallece antes de recibirla

Es oficial: el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), organismo encargado de armonizar derechos sanitarios entre las diferentes comunidades autónomas de nuestro país, acaba de aprobar el nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia en sustitución del manual que había estado vigente desde el año 2021. Sí, llega con varios meses de retraso, en parte debido a que la Comunidad de Madrid solicitó más tiempo para que sus expertos externos pudieran analizarlo con mayor profundidad. Y, para sorpresa de nadie, el ejecutivo regional de Isabel Ayuso ha sido el único que ha votado en contra de dicha aprobación. ¿Pero qué cambios introduce?

Para empezar, y como medida más importante, el nuevo Manual de Buenas Prácticas en Eutanasia pide a las autonomías que faciliten una vía abreviada de tramitación de la muerte digna para los casos más urgentes. En concreto, y según el periodista Pablo Linde, “la ley obliga a que la persona solicite la eutanasia en dos ocasiones separadas en un plazo mínimo de 15 días, pero el nuevo texto recuerda que ese periodo puede reducirse cuando la vida del paciente o sus capacidades corran un riesgo inminente, siempre que el médico lo justifique mediante un informe”. Las garantías van a ser las mismas, pero el ritmo de implementación deberá ser mayor.

No es ningún capricho. Según el propio Linde, “alrededor de un tercio de las personas que solicitan la prestación fallece antes de recibirla” debido a los plazos del procedimiento. Esto implica obligarles a enfrentarse durante más tiempo a una enfermedad que hace sus vidas insoportables y, en muchos casos, a enfrentarse a una muerte menos digna de lo que habrían deseado. Además, el nuevo manual también incrementa la relevancia de la enfermería en el proceso, siendo ahora acompañantes directos de los pacientes durante todo el proceso. Al fin y al cabo, esta asistencia profesional es clave para garantizar unos últimos días lo más tolerables posibles.

Por último, el manual aborda otro de los principales problemas de la eutanasia en nuestro país, consecuencia del hecho de que la sanidad sea una competencia autonómica: la inequidad territorial en el acceso a la muerte digna. ¿Cómo? Al parecer, incorporando “una estructura de unidades administrativas, ya existentes en algunas autonomías, destinadas a facilitar información a la ciudadanía, coordinar a los profesionales y asegurar un funcionamiento homogéneo de la prestación”. Porque el derecho a la eutanasia es un derecho de todos los españoles. Hayan nacido en una región o en otra. Gobierne el partido que gobierne en cada ejecutivo autonómico.

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