Los datos sobre inmigración desmontan el argumento de la ultraderecha de que cada vez llegan más

”El mayor descenso de las entradas irregulares hacia Europa se ha registrado en España, especialmente en la ruta hacia Canarias”

El principal argumento de la ultraderecha, su punta de lanza, su reclamo para intentar llegar al poder, es el aumento de la llegada de inmigrantes irregulares. Lo hemos escuchado millones de veces de boca de sus portavoces durante estos últimos años en toda Europa. Incluido en España, donde partidos como Vox o Aliança Catalana han hecho de esta clase de inmigración el centro de su discurso político. Pero se están quedando sin leña. Al margen de la cuestión ética en eso de criminalizar a personas vulnerables que se juegan la vida para buscar una vida mejor, los datos oficiales revelan que la inmigración irregular está decreciendo en todo el continente.

Sí, aquella profecía tan reiterada por la extrema derecha, la de una conquista paulatina de las poblaciones africanas, una colonización cultural, no se sostiene con las informaciones de las que dispone el Ministerio del Interior. Para que puedas hacerte una idea de la situación, y como ha descubierto la periodista Gabriela Sánchez en su último reportaje, la tasa de llegadas irregulares descendió un 26% en el conjunto de la Unión Europea durante el pasado 2025 con respecto al año 2024. Es una mentira que el fenómeno migratorio irregular, el que tiene lugar a través del mar, en situaciones de riesgo extremo para la vida, esté creciendo imparablemente.

Y alguien podría pensar algo tipo vale, en Europa está cayendo, pero España seguro que es uno de los países donde más crece porque yo lo noto, pero ese alguien se equivocaría profundamente: de hecho, apunta la propia Gabriela Sánchez, “el mayor descenso de las entradas irregulares hacia Europa se ha registrado en España, especialmente en la ruta hacia Canarias”. En concreto, el porcentaje de inmigrantes irregulares que llegaron a nuestro país en 2025 fue un 42,6% menor que el de 2024, convirtiéndolo en la cifra más baja desde el año 2019. Y, obvio, es positivo que menos gente esté pasando el calvario de cruzar el mar para llegar hasta aquí.

Sin embargo, hay que tener en cuenta dos cosas. La primera de ellas es que parte de esta disminución se debe a que el norte de África, con Mauritania y Marruecos a la cabeza, están haciendo de tapón para mucha de la inmigración del sur del continente. Y está por ver si se respetan los derechos humanos en ese proceso. La segunda es que en los últimos años ha aumentado significativamente la cantidad de extranjeros europeos y norteamericanos que compran casas en nuestro país, a veces para especular, a veces para vivir aquí. Lo que ocurre es que esa inmigración blanca y con dinero no molesta para nada a las formaciones de extrema derecha.

Preferencias de privacidad